Conexiones beethik: Resistencia

ResistenciaPorque la «Resistencia» también nos habla de ética

Una tarde-noche cuando la Galeria Context estaba a punto de cerrar el acto de inauguración de la exposición de joya contemporánea “RESISTENCIA”, llegamos a tiempo y pudimos entrar. Al hacerlo y contemplar las piezas expuestas se produjo uno de esos instantes mágicos de la vida que no se olvidan.

La primera sensación fue un tormenta de sentimientos, que llega inesperada, repentina, desbordante, incluso con un punto de dolor…Fue como una fuerza que te atrapa, que te engulle, que te empuja hacia adelante, hacia el fondo, y que conecta con algunas de esas emociones que llevas en lo más profundo, aquellas que en la cotidianeidad de la rutina mantienes cerradas con llave, a la espera de momentos sublimes y majestuosos, ante los que no te puedes resistir, ante los que no cabe la anestesia, que llegan con la fuerza necesaria para desintegrarte y fusionarte en un solo instante con lo que te rodea, con el otro, con los otros, con la energía más auténtica, con tu propia “resistencia”…

Provocar estas emociones, que llegan agolpadas, que te atraviesan hasta lo más profundo es una de las cualidades de la creatividad, del arte, de artistas que comparten su vida y su experiencia más sincera. Este fue el impacto que nos produjo la obra de Silvia Serra Albaladejo, Juanjo García Martín y Kiseno.

Los tres se conectan desde sus raíces, desde su esencia más humana, para dar vida y forma a la exposición, a través del evocador concepto que le pone nombre: RESISTENCIA.

La resistencia es lo que nos permite, de forma personal y colectiva, mantener un esfuerzo, durante un tiempo prolongado, con una intensidad moderada o alta, con un nivel de consciencia que se contagia, que se mantiene en el tiempo, y que pone en cuarentena el cansancio, hasta superar aquello que la provoca y que, desde una perspectiva ética, vivimos como injusto.

Jesús A. Prieto, en su reflexión crítica sobre la exposición se pregunta: “Ante una fuerza que oprime, ¿debemos solo resistir?”. Y ante la pregunta ya se intuye que un acto de resistencia evoca necesariamente, desde la ética, el paso a una acción, a una propuesta de transformación basada en la consciencia personal y colectiva. Y estos tres artistas lo consiguen, con modestia y desde su más profunda intimidad.

Y así, desde sus experiencias personales y con su creatividad artística, los tres expresan sus respectivas formas de “resistencia”, que lejos de vivirla y pensarla como algo pasivo, se transforma en una actitud ética, una capacidad de transformación, una responsabilidad radical y una reacción para denunciar, con más consciencia y fuerza, si cabe, el drama de las personas refugiadas y desamparadas, en el caso de Silvia Serra, el maltrato climático al que sometemos a nuestro planeta y a los animales, expresado a través de las manos del malagueño Juanjo García, o las atrocidades políticas y sociales vividas, en el caso del colombiano Kiseno.

Nos dice Cristina Villar, responsable de la Galeria Context:

“Las piezas de estos tres artistas son técnicamente impecables …, pero lo más importante es su aterradora contemporaneidad, ya que en el momento que estamos viviendo nos hablan de posicionamiento, valentía, atrevimiento, compromiso, respeto, empatía y responsabilidad…No nos dejan indiferentes, nos implican y nos hacen salir de nuestra zona de confort, enfrentándonos también a nuestros miedos y nuestras esperanzas”.

Cristina Villar. Galeria Context

Silvia Serra. Colección: “Refugiados desemparados”

Silvia Serra«Me gustaba la idea de volver a dar luz propia a una obra u objeto deteriorado, y así dotarle de nuevo de la luz que un día tuvo».

Silvia Serra 

Marta Tamagit, en su crítica, nos traduce la emoción que le producen las piezas de Silvia: “a primera vista, sus joyas… podrían ser fragmentos de pequeñas barcas sobre el Mediterráneo. Sin embargo, si nos acercamos a sentirlas, descubrimos cómo esas barcas de pesca se rompen en pedazos… La madera se pudre y nuestro cuerpo agoniza: gritamos, pero nadie nos oye. Nos hundimos y seguimos siendo anónimos. Nadie nos busca, nadie nos encuentra. Ni siquiera nos han contado”.

A la deriva, Silvia SerraObra: “A la deriva”

 

 

 

 Kiseno. Colección: “Sin permiso”

Kiseno«Las joyas del colombiano Kiseno, impregnadas de un posicionamiento crítico político y social, muestran a un artista que no se escuda en el “yo no sé”… su obra es un ejemplo de su carácter. Joyas elaboradas y pensadas desde su trinchera que combinan arte y reflexión sobre lo que pasa en nuestro entorno y que desde su oficio denuncia los desmanes que ve a su alrededor… Sus joyas son para ser leídas, establecen compromisos ideológicos, culturales, ecologistas y de convivencia» José Luis Regojo (en su crítica a la exposición).

Ausencia, KisenoObra: “Ausencia”

 

 

 

Juanjo García Martín. Colección: “Mares de asfalto”

Juanjo García«Juanjo es un artista malagueño que … en su trabajo “Mares de Asfalto” explora el entorno urbano, la ciudad y los mundos que alberga. Diseños a través de los cuales, el autor se mueve buscando la poesía del asfalto, de las aglomeraciones de gente que construyen historias paralelas…” (José Luis Regojo).

Juanjo también acompaña sus obras con poesía y para muestra un botón:

 lugar indiferenteObra: Lugar indiferente

“Caminar por calles llenas de indiferencia

Mirada con pasos de indiferencia

Lugares llenos de indiferencia

en ciudades de indiferentes

con la mirada puesta

en una silueta de luz”.

 

«Las piezas de estos tres artistas no nos dejan indiferentes como espectadores, nos implican como usuarios y nos hacen salir de nuestra zona de confort, enfrentándonos también a nuestros miedos y a nuestras esperanzas».

Cristina Villar, galeria Context

Y el camino continúa…

Hoy, en medio de una pandemia que nos ha puesto ante el espejo nuestra más cruda vulnerabilidad, resistimos, y quizás una de las claves de expresarla sea mediante simples gestos hacia nuestros iguales y hacia nuestro entorno. Generando cambios donde conciencia, empatía y respeto sean los pilares de esta resistencia”. (texto de la exposición (abierta hasta hasta el 15 de noviembre de 2020. Galería Context, Sant Cugat del Vallès, Barcelona).

 

Gabriel Celaya nos decía que “la poesía es un arma cargada de futuro”. Hoy esta frase se podría aplicar también a la expresión creativa de estos tres artistas y, en general, a todas las personas que resisten y que a la vez estimulan, en sí mismas y en los demás, el ansia, el anhelo y un ejercicio de responsabilidad [radical] por conseguir una vida mejor para todos.

 

Conexiones beethik: entrevista a Eva Rimbau Gilabert

Eva RimbauProfesora agregada de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Docente, investigadora y divulgadora en recursos humanos, con especial interés en las estrategias, la implementación y el impacto del teletrabajo en el presente y futuro del trabajo.


1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical, especialmente en estos momentos tan inciertos que estamos viviendo?

Ya la primera vez que escuché el término, me gustó. La responsabilidad es clave en estos momentos en que tantas cosas cambian y resulta difícil tener referentes claros. En este contexto, me parece fundamental hacer una reflexión ética «radical», que para mí es la que entronca con las raíces de lo que la persona o la organización es y quiere ser, y que de este modo llega a todas sus acciones.


2. La pandemia ha acelerado el teletrabajo, una tendencia de la que ya se hablaba hace unas décadas. En uno de tus artículos lo presentas como «smart work» y afirmas que no solo tiene el potencial de mejorar las condiciones de trabajo, sino que puede aumentar la productividad laboral. ¿Nos explicas por qué? ¿Cómo se consigue?

Hay estudios que sugieren que para que el teletrabajo sea realmente productivo y al mismo tiempo mejore las condiciones de trabajo hay que llevarlo más allá del simple «enviar a la gente a casa con un ordenador». Esto implica cuatro elementos. Primero, hay que pensar en términos de flexibilidad, no solo en el lugar donde se trabaja sino también en el tiempo de trabajo, para que las personas trabajadoras puedan adaptar los horarios a sus circunstancias, siempre -claro- que también se respeten las necesidades de servicio. Segundo, se deben digitalizar los procesos y desplegar las tecnologías adecuadas para realizar las tareas propias de cada lugar desde cualquier localización. Tercero, los espacios físicos de trabajo deben ser también flexibles y facilitar aquello en lo que la presencialidad realmente aporta valor: la posibilidad de colaborar, de generar ideas e innovaciones conjuntamente, de reforzar la cohesión y la confianza de los equipos. Finalmente, y muy importante, hay un cambio cultural que requiere nuevas políticas y prácticas de trabajo a todos los niveles. La manera de dirigir equipos, sobre todo, no puede basarse en la supervisión «en persona» tradicional, sino que hay un estilo de dirección basado en la confianza, la autonomía y el apoyo.


3. El trabajo no presencial puede romper las dinámicas de reflexión compartida propias de equipos que trabajan físicamente juntos. ¿Cómo se puede garantizar que se tiene en cuenta la perspectiva ética, el diálogo y la deliberación en los procesos de toma de decisiones a distancia?

El hecho de que una organización aumente su cantidad de teletrabajo no significa que ya no haya presencialidad. Posiblemente, las excelentes dinámicas de deliberación y consenso que beethik propone serían el tipo de interacción, rica y compleja, que justificarían la presencialidad.

Pero pienso que también se pueden dar diálogos ricos mediante herramientas de videoconferencia. En todo caso, buscaría siempre la sincronía para facilitar el intercambio ágil de puntos de vista que estas dinámicas requieren. También recomendaría que el debate fuera en un grupo reducido, o bien que se utilice una herramienta que permita crear subgrupos de trabajo que luego se juntan y comparten conclusiones en el grupo grande.


4. Aparte del teletrabajo, y en el contexto de incertidumbre y cambio actual, ¿cuáles son los principales retos y barreras que deberán afrontar las empresas, y la dirección de personas, en los próximos años?

Tanto a corto como a largo plazo, la pandemia por covid ha puesto en riesgo la supervivencia de numerosas empresas en los sectores más perjudicados. No se me ocurre un reto mayor. En muchas de estas empresas, se están buscando las maneras de garantizar la viabilidad del negocio, a menudo recortando todo tipo de gastos, lo que incluye reducir plantillas de manera temporal (ERTE) o definitiva (despidos). Pero este enfoque es solo válido a corto plazo. Para sobrevivir a largo plazo lo que hay es un cambio de modelo del negocio, que será diferente en cada sector. Por ejemplo, en el turismo posiblemente habrá que cambiar cantidad por calidad, y abandonar de una vez el modelo low cost que ha predominado en España. En cambio, en la restauración, seguramente habrá que aproximarse más al cliente, para lo cual será fundamental la digitalización (con cartas telemáticas o apps para el envío al domicilio). Para llevar a cabo estos cambios, habrá que recualificar y formar a los trabajadores, desde los que están en primera línea en contacto con los clientes hasta la dirección.


5. En estos retos, ¿cuáles son las principales implicaciones éticas que nos encontraremos?

Las decisiones que deben tomar las empresas en reestructuración son siempre difíciles. En ellas, a menudo se contraponen alternativas que pueden parecer igualmente malas. Por ejemplo: despedir ahora a un número limitado de personas, en contraste con no despedir a corto plazo y arriesgarse a que operar con costes más elevados aumente el riesgo de quiebra (y por tanto la pérdida de empleo de todos) a medio plazo si no se consigue una mejora de la actividad. No hay una regla sencilla que se pueda aplicar a todos los casos de reestructuración. Es precisamente esta dificultad de elegir lo que hace esencial que la ética se incorpore en el proceso de decisión.


6. La inteligencia artificial y la tecnología ya están dibujando nuevos escenarios en el entorno del trabajo. ¿Cómo visualizas este entorno en un horizonte de cinco o diez años? ¿Cuáles serán las consecuencias para las empresas? ¿Y para las personas?

Aún no está claro cuál será el efecto neto derivado inteligencia artificial y la robótica avanzada. Ya sabemos que estas tecnologías harán desaparecer unos puestos de trabajo (lo que se llama desplazamiento del trabajo), harán aparecer otros nuevos y también mejorarán la calidad porque permitirán a los trabajadores centrarse en las tareas más importantes y gratificantes (lo que se dice aumento del trabajo). La evidencia histórica de las anteriores oleadas de automatización ha sido positiva, lo que sugiere que en el largo plazo no habrá una pérdida neta de puestos de trabajo. Pero la inteligencia artificial tiene el potencial de ser mucho más perturbadora, ya que tiene un gran potencial para provocar y amplificar los cambios socioeconómicos. Esto hace que sea muy difícil predecir cuál será el resultado de la interacción entre el desplazamiento y el aumento del trabajo. La magnitud del impacto en los mercados laborales dependerá también de la amplitud y la rapidez con que se desarrolle y adopte la tecnología de la inteligencia artificial.

Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer es estar preparados y posicionarse en la vertiente más favorable de la tecnología. Desde el punto de vista individual, esto significa desarrollar las competencias necesarias en los puestos de trabajo que potencialmente tendrán más demanda y se verán aumentados. Las empresas deben acelerar su transformación digital y entender que esto implica desde la estrategia hasta el último detalle operativo. Y las Administraciones deben contribuir a desarrollar un ecosistema que facilite todos estos cambios y mitigue los potenciales riesgos. En particular, han de desarrollar políticas para evitar que la inteligencia artificial aumente las desigualdades ya existentes en función del género, la etnia y la diversidad socioeconómica de las personas.


7. Parece que la tecnología y la inteligencia artificial va a una velocidad que supera nuestra capacidad para definir para qué la queremos y para qué no. Es cierto que ya existen iniciativas para establecer principios y valores éticos que nos ayuden con la toma de decisiones, pero también parece que con las declaraciones no es suficiente. ¿Cómo podemos implantar a tiempo estos principios éticos tanto en el diseño como en el uso que hacemos de los avances en inteligencia artificial?

Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia artificial en tiempo futuro, especulando cómo nos afectarán los desarrollos tecnológicos en los próximos años. Pero la inteligencia artificial y robotización ya han comenzado a transformar nuestra vida cotidiana, la actividad empresarial y el trabajo. Por ello, vuestra pregunta es especialmente relevante: en vez de preocuparnos por lo que podría pasar debido a la automatización y la inteligencia artificial, lo que hay que preguntarse es qué queremos que pase.

Lo primero, desde mi punto de vista, es que haya «demanda» para que los principios éticos se implanten. Para ello es necesario que toda la población tomemos conciencia de que la tecnología no es neutra, que incluye valores incluso de forma involuntaria. Una tarea muy importante, por tanto, es la difusión de estas ideas, que todo el mundo lo escuche y piense en primera persona. Los medios de comunicación y los expertos que participan tienen mucho que hacer aquí. Recomiendo, como ejemplo, la charla de Zeynep Tufekci para los eventos TED. Cuando las personas seamos conscientes de esta problemática asociada a la tecnología, sin duda exigiremos que esta incorpore los principios éticos que consideramos importantes. Y aquí es donde entra la necesidad de incorporar la evaluación ética *antes* del desarrollo de los productos tecnológicos. Ahora mismo ya hay herramientas muy interesantes para este fin, como el Ethical OS Toolkit, pero si las empresas no detectan la exigencia por parte de los consumidores de que hagan esta evaluación, muchas ni se lo plantearán.


8. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Con una palabra me basta: para mí es innegociable.

 

Conexiones beethik: entrevista a Pablo Blázquez

Fundador & Editor de Ethic

Entrevista realizada y publicada de manera simultánea con la de diferentes representantes de los principales medios especializados en gestión ética y responsabilidad social.


 

1. Comencemos con un breve recorrido histórico. Cuando nacieron vuestros medios de comunicación no era habitual centrar la especialización en la gestión responsable o la sostenibilidad. ¿Cuál crees que ha sido el rol de los medios en su impulso? ¿Qué habría sido diferente si no hubierais existido?

Desde Ethic nos hemos esforzado en crear un ecosistema de conocimiento para el cambio a través de una apuesta por la calidad editorial y por la pluralidad. Entre nuestras obsesiones siempre ha estado que el debate en torno a los desafíos sociales y medioambientales trascienda el territorio del público experto para llegar a un público más amplio. Para eso, tienes que trabajar en una doble dirección: satisfacer el conocimiento de ese público experto y ser capaz de atraer a una audiencia más amplia con enfoques más flexibles y abiertos.


2. Y en la actualidad, ¿cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?

Desde la perspectiva editorial, nuestro primer reto siempre es mejorar la calidad porque, por supuesto, siempre hay espacios de mejora. También queremos mejorar los datos de audiencia en digital, que son buenos, pero tenemos claro que hay un gran potencial de crecimiento.


 3. Para acabar este recorrido, dibujemos el futuro. ¿Cómo imaginas el papel de los medios especializados en 2030?

Para esa fecha creo que los medios generalistas habrán incorporado en su agenda setting los temas conectados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que ya han empezado a permeabilizar, de modo que nuestro trabajo editorial se deberá diferenciar más por los enfoques y por la calidad que por la selección de contenidos.


4. Este papel de futuro solo tendrá sentido desde la conexión con las organizaciones para avanzar hacia modelos más humanos y sostenibles. ¿Qué les pedirías a las organizaciones (empresariales, sociales, culturales…) para fortalecer dicha conexión? ¿Y qué les ofreces?

Lo ideal es que cada uno se esfuerce en hacer bien su trabajo. En realidad, desde Ethic no nos planteamos ofrecerle nada en particular a ninguna organización, más allá de los que le ofrecemos a toda la sociedad: contenidos de calidad conectados con las grandes tendencias globales.


5. Centrándonos ahora en el medio que tú representas, ¿cuál es vuestro propósito? ¿Dónde estáis poniendo el foco?

Analizar las tendencias globales y reunir la máxima inteligencia colectiva posible. Ethic nace con la vocación de ser un ecosistema de conocimiento que puede favorecer ciertos cambios. Pero esto no quiere decir que seamos “activistas”. Somos un proyecto editorial que apuesta por la calidad y la pluralidad. “Activistas” son, por ejemplo, los señores que se suben a un barco durante meses y se juegan el tipo para rescatar personas en mitad de los océanos.


6. ¿Por qué necesitamos medios especializados? ¿Qué pasa con los medios generalistas?

Posiblemente, para profundizar más en ciertos temas.


7. Como conclusión ¿qué dirías que supone para un medio actuar de manera ética y [radicalmente] responsable? ¿Y qué no lo es? ¿Lo puedes ilustrar con un ejemplo?

De ningún modo podría convivir con eso que llaman el “síndrome del impostor”, así que os diré que ni a nivel personal, como Pablo, ni a nivel editorial, desde Ethic, creo que estemos preparados para pregonar qué es «actuar de manera ética y [radicalmente] responsable». Nos limitamos a tratar de hacer bien nuestro trabajo. Y, bueno, cuidamos las condiciones laborales y el clima de trabajo, imprimimos la revista en un centro especial para personas con discapacidad, por supuesto, tenemos el sello FSC, tenemos una política de transparencia editorial basada en los estándares de The Trust Project… Pero creo que es lo normal para una empresa joven como la nuestra.