Conexiones beethik: entrevista a Eva Rimbau Gilabert

Eva RimbauProfesora agregada de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Docente, investigadora y divulgadora en recursos humanos, con especial interés en las estrategias, la implementación y el impacto del teletrabajo en el presente y futuro del trabajo.


1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical, especialmente en estos momentos tan inciertos que estamos viviendo?

Ya la primera vez que escuché el término, me gustó. La responsabilidad es clave en estos momentos en que tantas cosas cambian y resulta difícil tener referentes claros. En este contexto, me parece fundamental hacer una reflexión ética «radical», que para mí es la que entronca con las raíces de lo que la persona o la organización es y quiere ser, y que de este modo llega a todas sus acciones.


2. La pandemia ha acelerado el teletrabajo, una tendencia de la que ya se hablaba hace unas décadas. En uno de tus artículos lo presentas como «smart work» y afirmas que no solo tiene el potencial de mejorar las condiciones de trabajo, sino que puede aumentar la productividad laboral. ¿Nos explicas por qué? ¿Cómo se consigue?

Hay estudios que sugieren que para que el teletrabajo sea realmente productivo y al mismo tiempo mejore las condiciones de trabajo hay que llevarlo más allá del simple «enviar a la gente a casa con un ordenador». Esto implica cuatro elementos. Primero, hay que pensar en términos de flexibilidad, no solo en el lugar donde se trabaja sino también en el tiempo de trabajo, para que las personas trabajadoras puedan adaptar los horarios a sus circunstancias, siempre -claro- que también se respeten las necesidades de servicio. Segundo, se deben digitalizar los procesos y desplegar las tecnologías adecuadas para realizar las tareas propias de cada lugar desde cualquier localización. Tercero, los espacios físicos de trabajo deben ser también flexibles y facilitar aquello en lo que la presencialidad realmente aporta valor: la posibilidad de colaborar, de generar ideas e innovaciones conjuntamente, de reforzar la cohesión y la confianza de los equipos. Finalmente, y muy importante, hay un cambio cultural que requiere nuevas políticas y prácticas de trabajo a todos los niveles. La manera de dirigir equipos, sobre todo, no puede basarse en la supervisión «en persona» tradicional, sino que hay un estilo de dirección basado en la confianza, la autonomía y el apoyo.


3. El trabajo no presencial puede romper las dinámicas de reflexión compartida propias de equipos que trabajan físicamente juntos. ¿Cómo se puede garantizar que se tiene en cuenta la perspectiva ética, el diálogo y la deliberación en los procesos de toma de decisiones a distancia?

El hecho de que una organización aumente su cantidad de teletrabajo no significa que ya no haya presencialidad. Posiblemente, las excelentes dinámicas de deliberación y consenso que beethik propone serían el tipo de interacción, rica y compleja, que justificarían la presencialidad.

Pero pienso que también se pueden dar diálogos ricos mediante herramientas de videoconferencia. En todo caso, buscaría siempre la sincronía para facilitar el intercambio ágil de puntos de vista que estas dinámicas requieren. También recomendaría que el debate fuera en un grupo reducido, o bien que se utilice una herramienta que permita crear subgrupos de trabajo que luego se juntan y comparten conclusiones en el grupo grande.


4. Aparte del teletrabajo, y en el contexto de incertidumbre y cambio actual, ¿cuáles son los principales retos y barreras que deberán afrontar las empresas, y la dirección de personas, en los próximos años?

Tanto a corto como a largo plazo, la pandemia por covid ha puesto en riesgo la supervivencia de numerosas empresas en los sectores más perjudicados. No se me ocurre un reto mayor. En muchas de estas empresas, se están buscando las maneras de garantizar la viabilidad del negocio, a menudo recortando todo tipo de gastos, lo que incluye reducir plantillas de manera temporal (ERTE) o definitiva (despidos). Pero este enfoque es solo válido a corto plazo. Para sobrevivir a largo plazo lo que hay es un cambio de modelo del negocio, que será diferente en cada sector. Por ejemplo, en el turismo posiblemente habrá que cambiar cantidad por calidad, y abandonar de una vez el modelo low cost que ha predominado en España. En cambio, en la restauración, seguramente habrá que aproximarse más al cliente, para lo cual será fundamental la digitalización (con cartas telemáticas o apps para el envío al domicilio). Para llevar a cabo estos cambios, habrá que recualificar y formar a los trabajadores, desde los que están en primera línea en contacto con los clientes hasta la dirección.


5. En estos retos, ¿cuáles son las principales implicaciones éticas que nos encontraremos?

Las decisiones que deben tomar las empresas en reestructuración son siempre difíciles. En ellas, a menudo se contraponen alternativas que pueden parecer igualmente malas. Por ejemplo: despedir ahora a un número limitado de personas, en contraste con no despedir a corto plazo y arriesgarse a que operar con costes más elevados aumente el riesgo de quiebra (y por tanto la pérdida de empleo de todos) a medio plazo si no se consigue una mejora de la actividad. No hay una regla sencilla que se pueda aplicar a todos los casos de reestructuración. Es precisamente esta dificultad de elegir lo que hace esencial que la ética se incorpore en el proceso de decisión.


6. La inteligencia artificial y la tecnología ya están dibujando nuevos escenarios en el entorno del trabajo. ¿Cómo visualizas este entorno en un horizonte de cinco o diez años? ¿Cuáles serán las consecuencias para las empresas? ¿Y para las personas?

Aún no está claro cuál será el efecto neto derivado inteligencia artificial y la robótica avanzada. Ya sabemos que estas tecnologías harán desaparecer unos puestos de trabajo (lo que se llama desplazamiento del trabajo), harán aparecer otros nuevos y también mejorarán la calidad porque permitirán a los trabajadores centrarse en las tareas más importantes y gratificantes (lo que se dice aumento del trabajo). La evidencia histórica de las anteriores oleadas de automatización ha sido positiva, lo que sugiere que en el largo plazo no habrá una pérdida neta de puestos de trabajo. Pero la inteligencia artificial tiene el potencial de ser mucho más perturbadora, ya que tiene un gran potencial para provocar y amplificar los cambios socioeconómicos. Esto hace que sea muy difícil predecir cuál será el resultado de la interacción entre el desplazamiento y el aumento del trabajo. La magnitud del impacto en los mercados laborales dependerá también de la amplitud y la rapidez con que se desarrolle y adopte la tecnología de la inteligencia artificial.

Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer es estar preparados y posicionarse en la vertiente más favorable de la tecnología. Desde el punto de vista individual, esto significa desarrollar las competencias necesarias en los puestos de trabajo que potencialmente tendrán más demanda y se verán aumentados. Las empresas deben acelerar su transformación digital y entender que esto implica desde la estrategia hasta el último detalle operativo. Y las Administraciones deben contribuir a desarrollar un ecosistema que facilite todos estos cambios y mitigue los potenciales riesgos. En particular, han de desarrollar políticas para evitar que la inteligencia artificial aumente las desigualdades ya existentes en función del género, la etnia y la diversidad socioeconómica de las personas.


7. Parece que la tecnología y la inteligencia artificial va a una velocidad que supera nuestra capacidad para definir para qué la queremos y para qué no. Es cierto que ya existen iniciativas para establecer principios y valores éticos que nos ayuden con la toma de decisiones, pero también parece que con las declaraciones no es suficiente. ¿Cómo podemos implantar a tiempo estos principios éticos tanto en el diseño como en el uso que hacemos de los avances en inteligencia artificial?

Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia artificial en tiempo futuro, especulando cómo nos afectarán los desarrollos tecnológicos en los próximos años. Pero la inteligencia artificial y robotización ya han comenzado a transformar nuestra vida cotidiana, la actividad empresarial y el trabajo. Por ello, vuestra pregunta es especialmente relevante: en vez de preocuparnos por lo que podría pasar debido a la automatización y la inteligencia artificial, lo que hay que preguntarse es qué queremos que pase.

Lo primero, desde mi punto de vista, es que haya «demanda» para que los principios éticos se implanten. Para ello es necesario que toda la población tomemos conciencia de que la tecnología no es neutra, que incluye valores incluso de forma involuntaria. Una tarea muy importante, por tanto, es la difusión de estas ideas, que todo el mundo lo escuche y piense en primera persona. Los medios de comunicación y los expertos que participan tienen mucho que hacer aquí. Recomiendo, como ejemplo, la charla de Zeynep Tufekci para los eventos TED. Cuando las personas seamos conscientes de esta problemática asociada a la tecnología, sin duda exigiremos que esta incorpore los principios éticos que consideramos importantes. Y aquí es donde entra la necesidad de incorporar la evaluación ética *antes* del desarrollo de los productos tecnológicos. Ahora mismo ya hay herramientas muy interesantes para este fin, como el Ethical OS Toolkit, pero si las empresas no detectan la exigencia por parte de los consumidores de que hagan esta evaluación, muchas ni se lo plantearán.


8. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Con una palabra me basta: para mí es innegociable.

 

Conexiones beethik: entrevista a Pablo Blázquez

Fundador & Editor de Ethic

Entrevista realizada y publicada de manera simultánea con la de diferentes representantes de los principales medios especializados en gestión ética y responsabilidad social.


 

1. Comencemos con un breve recorrido histórico. Cuando nacieron vuestros medios de comunicación no era habitual centrar la especialización en la gestión responsable o la sostenibilidad. ¿Cuál crees que ha sido el rol de los medios en su impulso? ¿Qué habría sido diferente si no hubierais existido?

Desde Ethic nos hemos esforzado en crear un ecosistema de conocimiento para el cambio a través de una apuesta por la calidad editorial y por la pluralidad. Entre nuestras obsesiones siempre ha estado que el debate en torno a los desafíos sociales y medioambientales trascienda el territorio del público experto para llegar a un público más amplio. Para eso, tienes que trabajar en una doble dirección: satisfacer el conocimiento de ese público experto y ser capaz de atraer a una audiencia más amplia con enfoques más flexibles y abiertos.


2. Y en la actualidad, ¿cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?

Desde la perspectiva editorial, nuestro primer reto siempre es mejorar la calidad porque, por supuesto, siempre hay espacios de mejora. También queremos mejorar los datos de audiencia en digital, que son buenos, pero tenemos claro que hay un gran potencial de crecimiento.


 3. Para acabar este recorrido, dibujemos el futuro. ¿Cómo imaginas el papel de los medios especializados en 2030?

Para esa fecha creo que los medios generalistas habrán incorporado en su agenda setting los temas conectados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que ya han empezado a permeabilizar, de modo que nuestro trabajo editorial se deberá diferenciar más por los enfoques y por la calidad que por la selección de contenidos.


4. Este papel de futuro solo tendrá sentido desde la conexión con las organizaciones para avanzar hacia modelos más humanos y sostenibles. ¿Qué les pedirías a las organizaciones (empresariales, sociales, culturales…) para fortalecer dicha conexión? ¿Y qué les ofreces?

Lo ideal es que cada uno se esfuerce en hacer bien su trabajo. En realidad, desde Ethic no nos planteamos ofrecerle nada en particular a ninguna organización, más allá de los que le ofrecemos a toda la sociedad: contenidos de calidad conectados con las grandes tendencias globales.


5. Centrándonos ahora en el medio que tú representas, ¿cuál es vuestro propósito? ¿Dónde estáis poniendo el foco?

Analizar las tendencias globales y reunir la máxima inteligencia colectiva posible. Ethic nace con la vocación de ser un ecosistema de conocimiento que puede favorecer ciertos cambios. Pero esto no quiere decir que seamos “activistas”. Somos un proyecto editorial que apuesta por la calidad y la pluralidad. “Activistas” son, por ejemplo, los señores que se suben a un barco durante meses y se juegan el tipo para rescatar personas en mitad de los océanos.


6. ¿Por qué necesitamos medios especializados? ¿Qué pasa con los medios generalistas?

Posiblemente, para profundizar más en ciertos temas.


7. Como conclusión ¿qué dirías que supone para un medio actuar de manera ética y [radicalmente] responsable? ¿Y qué no lo es? ¿Lo puedes ilustrar con un ejemplo?

De ningún modo podría convivir con eso que llaman el “síndrome del impostor”, así que os diré que ni a nivel personal, como Pablo, ni a nivel editorial, desde Ethic, creo que estemos preparados para pregonar qué es «actuar de manera ética y [radicalmente] responsable». Nos limitamos a tratar de hacer bien nuestro trabajo. Y, bueno, cuidamos las condiciones laborales y el clima de trabajo, imprimimos la revista en un centro especial para personas con discapacidad, por supuesto, tenemos el sello FSC, tenemos una política de transparencia editorial basada en los estándares de The Trust Project… Pero creo que es lo normal para una empresa joven como la nuestra.

 

Conexiones beethik: entrevista a Marcos González

Marcos GonzálezFundador, periodista, presidente editor de Corresponsables y presidente de la Fundación Corresponsables

 

Entrevista realizada y publicada de manera simultánea con la de diferentes representantes de los principales medios especializados en gestión ética y responsabilidad social.


 

1. Comencemos con un breve recorrido histórico. Cuando nacieron vuestros medios de comunicación no era habitual centrar la especialización en la gestión responsable o la sostenibilidad. ¿Cuál crees que ha sido el rol de los medios en su impulso? ¿Qué habría sido diferente si no hubierais existido?

Es cierto, Corresponsables fue el primer medio especializado en ver la luz, justo hará ahora en octubre, quince años. Qué rápido pasa el tiempo… Fue una decisión muy arriesgada a nivel personal, pues dejé mi trabajo estable como redactor jefe en una editorial para impulsar Corresponsables, pero estaba convencido de la necesidad de dar difusión a todos los proyectos y buenas prácticas que se estaban llevando a cabo desde el sector empresarial, el tercer sector y la Administración Pública. Está claro que el esfuerzo ha merecido la pena y que desde Corresponsables hemos contribuido muchísimo al impulso y promoción de la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad, tanto en España como en América Latina.

Como nos decían nuestros aliados en las presentaciones del Anuario Corresponsables, donde solo en la última jornada contamos con más de 1.000 asistentes, “si no existiera Corresponsables se tendría que inventar”, ya que no solo damos voz a todos los grupos de interés sino que también somos los primeros en integrar los ODS, la Agenda 2030 y las buenas prácticas a nuestro modelo de gestión.


2. Y en la actualidad, ¿cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?

Especialmente el de seguir compatibilizando la necesaria rentabilidad económica con una gestión responsable y sostenible. Somos una pyme y una fundación con mucha plantilla. Contamos con un excelente equipo compuesto por una veintena de profesionales de la comunicación, y eso es lo más difícil de mantener. No es ningún secreto que la mayoría de los medios especializados no tienen apenas personal. Principalmente, como avanzaba antes, porque no nos hemos limitado a informar y divulgar esta cultura en ambos lados del charco, sino que hemos intentado predicar siempre con el ejemplo, logrando certificaciones como la SGE21, el EFR o la BCorp. Además, hemos publicado nuestro Informe de Sostenibilidad con nivel Advanced según el Pacto Mundial, algo que lamentablemente sigue siendo una excepción en nuestro sector. Creemos que la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es clave para lograr la credibilidad de la que goza Corresponsables, y que los medios debemos dar ejemplo. Sin olvidar, claro está, que la RSE supone siempre una mejora continua y que, por tanto, nunca se llegará a la meta.


3. Para acabar este recorrido, dibujemos el futuro. ¿Cómo imaginas el papel de los medios especializados en 2030?

Lo ideal sería que dejáramos de existir pues eso querría decir que la cultura de la RSE, de la Sostenibilidad y de la Agenda 2030 ya estaría 100% integrada en el mundo. Pero mucho me temo que eso no va a pasar y que, al igual que sucede con la imprescindible función y papel de l@s dirse o l@s dircom, tendremos que seguir empujando y tirando del carro durante mucho más tiempo.


4. Este papel de futuro solo tendrá sentido desde la conexión con las organizaciones para avanzar hacia modelos más humanos y sostenibles. ¿Qué les pedirías a las organizaciones (empresariales, sociales, culturales…) para fortalecer dicha conexión? ¿Y qué les ofreces?

Sin duda las alianzas son clave, como remarca el ODS 17. Les pediría que dejen de un lado sus intereses particulares y a veces partidistas, y busquen el bien común a través de las alianzas. Nosotros siempre nos hemos abierto a generar estos compromisos, incluso con nuestros competidores con quienes, de hecho, tenemos muchas alianzas establecidas. Está claro que hay que potenciar aún mucho más el win win entre todos, ser menos egoístas y pensar en generar valor compartido para todos los grupos de interés y especialmente para los más desfavorecidos, los que tienen menos recursos para comunicar y de ahí los Premios Corresponsables y el trabajo de nuestra fundación, con más de 850 candidaturas en esta última edición. Pronto se sabrán los candidatos en la Gala que este año, claro está, tendrá que ser virtual…


5. Centrándonos ahora en el medio que tú representas, ¿cuál es vuestro propósito? ¿Dónde estáis poniendo el foco?

La misión de Corresponsables desde su nacimiento en 2005 es poner en valor las actividades responsables y sostenibles de todo tipo de organizaciones para construir un mundo mejor desde el periodismo y la comunicación responsable. En nuestro caso lo llevamos a cabo desde nuestros medios de comunicación, desde la Fundación y desde ObservaRSE, logrando llegar de este modo a todo tipo de organizaciones de todos los tamaños y sectores.

Alcanzar nuestro propósito no siempre ha sido un camino de rosas y es importante remarcar que lo hemos alcanzado gracias al gran esfuerzo realizado por nuestro equipo. Esto hace que podamos seguir con el Anuario, con la revista, con la web y las redes sociales donde, según diversos rankings como SustMeme, somos desde hace mucho tiempo la organización más influyente de habla hispana en RSE en todo el mundo. Algo que nos llena de orgullo pero que también conlleva una gran responsabilidad. Ahora estamos poniendo un especial foco en los webinars. En los diez primeros ya hemos logrado reunir a más de 2.500 asistentes de 32 países, me parece increíble y maravilloso que haya tanto interés y seguimiento.


6. ¿Por qué necesitamos medios especializados? ¿Qué pasa con los medios generalistas?

No me gusta generalizar, pues con los medios pasa como con las empresas, que hay de todo y de todos los colores, tamaños y sectores, también en los especializados. Pero si nos referimos a los medios de masas, los que más se conocen porque son televisiones o la prensa diaria, está claro que estos lamentablemente aún no están apostando, salvo alguna excepción, por todos estos temas y cuando lo hacen suele ser en especiales comerciales. Ojalá que se den cuenta de la importancia de la RSC y la sostenibilidad y lo introduzcan realmente en su agenda. Todos saldríamos ganando.


7. Como conclusión ¿qué dirías que supone para un medio actuar de manera ética y [radicalmente] responsable? ¿Y qué no lo es? ¿Lo puedes ilustrar con un ejemplo?

Como he comentado antes, detrás de la mayoría de medios de comunicación está una empresa y ésta debe gestionarse como cualquier otra: con criterios responsables y sostenibles en todos sus procesos, procedimientos, operaciones y en su diálogo con los grupos de interés con los que interactúa. Todos los medios debemos ser corresponsables y, por tanto, aplicar la RSE a nuestra gestión, de lo contrario no podemos ser creíbles ni confiables. También es importante tener en cuenta que manejamos un material muy sensible como es la información, un derecho constitucional, por lo que es fundamental que demos voz a todos los grupos de interés. En el caso de los medios especializados, como en la mayoría de generalistas que son privados, vivimos y dependemos de los ingresos de publicidad y patrocinios, especialmente de las grandes empresas, que a la vez son fuentes informativas, por lo que hay que ser honestos y muy éticos en todos los sentidos.

Los medios debemos ser agentes de cambio e influir en todas las esferas. Un ejemplo de estos últimos días ha sido la importante reunión convocada por la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, junto a Maravillas Espín, para impulsar la RSE, en la que Corresponsables fue el único medio invitado a participar. Es fundamental ser conscientes de la oportunidad que supone poder asistir a estas reuniones, así como ser miembros de diferentes jurados o participar en centenares de eventos cada año. Debemos tener claro cuál es nuestro papel y nuestra obligación. Poder ser parte activa del cambio necesario para construir un mundo mejor es algo que nos hace sentir muy orgullosos y nos marca el camino a seguir. Sin duda todos somos corresponsables.