Artículo publicado en Diario Responsable
20 de noviembre de 2020
Cuando hablamos de ética enseguida nos trasladamos al espectro de lo etéreo, de las grandes y profundas reflexiones que nos llevan a los marcos filosóficos y que nos alejan de nuestro día a día. Y esta concepción sitúa la disciplina fuera de las prioridades y urgencias de las organizaciones. Con la que está cayendo – podemos pensar – no estamos para grandes reflexiones. Sigue leyendo

