Dosier Corresponsables – beethik gestión ética

Corresponsables ha publicado, en colaboración con beethik, el dosier “Aplicación de la ética en la gestión y la cultura de las organizaciones
 Una publicación que nos ofrece herramientas y ejemplos para avanzar en el necesario cambio de paradigma en el que las organizaciones ejerzan su responsabilidad más radical desde la ética.

En el dosier encontrarás una entrevista a José Antonio Lavado y Nekane Navarro, socios fundadores de beethik,, en la que se pone el foco en los principales retos a los que nos enfrentamos para hacer realidad la transformación radicalmente responsable de las organizaciones (puedes leerla aqui):

«Necesitamos una verdadera “revolución ética”. Y para eso necesitamos personas y organizaciones valientes, conscientes de la urgencia de responder a los retos y desafíos que tenemos ya aquí, que buscan la máxima coherencia con el propósito y los valores corporativos, proactivas para asumir el papel de agentes de transformación social y decididas a abordar y gestionar las barreras y resistencias al cambio. Si no lo hacemos, seguiremos acumulando declaraciones, documentos y políticas que, a la hora de la verdad, no sirven para el desarrollo real y auténtico del compromiso de las organizaciones con las personas, la sociedad y el planeta”.

También podrás conocer ejemplos de empresas y entidades que están dando pasos firmes en esta dirección.

¡Conoce aquí sus experiencias!

Conexiones beethik: entrevista a Anna Fornt

Arquitecta, fundadora y CEO de Grup Efebé, empresa del Grup Papelmatic.


1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical?

Me hace pensar en nuestra actividad. En el sector de la construcción, en ocasiones, es muy difícil compaginar el hecho de hacer bien las cosas, ejecutarlas, con tener relaciones éticas con otros subcontratados. Cuando las empresas crecen, nunca tienes un equipo profesional 100% propio, necesitas establecer alianzas. Y que estas alianzas tengan relaciones éticamente correctas no es fácil y es una cuestión por la que siempre he luchado.

Muchas veces te llevas sorpresas, debes estar siempre alerta, porque ser éticamente radical tiene ese punto de saber cuál es tu objetivo. Evidentemente, al propósito se llega por muchos caminos, pero con los fines claros hay cosas por las que no se puede pasar.


2. En diverses entrevistes has parlat de com el disseny dels espais dels entorns En varias entrevistas has hablado de cómo el diseño de los espacios de los entornos laborales puede ayudar a la felicidad de las personas. ¿Nos lo puedes explicar? ¿Cómo pueden las organizaciones crear espacios en los que las personas puedan convivir mejor?

Es un concepto que va ligado a una cuestión estructural de las empresas, que es promover la prevención desde una óptica amplia que va más allá del tópico de los riesgos laborales.

Cuando quieres alinear éticamente a tu equipo, debes crear una cultura en las organizaciones y los espacios enmarcan estas culturas: dependiendo de cómo sean puedes generar jerarquías verticales o jerarquías horizontales; si en el código ético o de conducta estableces que cada uno debe poner su granito de arena al cuidar los espacios y prevés a la hora de diseñar que los espacios sean fáciles de cuidar, estás promoviendo una cultura del autocuidado colectivo . Estás diciendo que estar bien es promover espacios en los que la gente pueda estar, charlar, realizar una reunión en condiciones… todas estas cuestiones tan importantes en el día a día.


3. Y en situaciones como la actual, en la que muchas personas comparten actividad sin compartir espacio físico, ¿cómo pueden las organizaciones favorecer ese bienestar desde la distancia en modelos de teletrabajo o híbridos? ¿Qué retos nos plantean estos modelos?

Alinear la cultura de la organización debe hacerse manteniendo el contacto, no la presencialidad: son cosas diferentes. Mantener el contacto es tener en un momento dado una reunión. Y para generar equipos alineados lo que tienes que hacer es procurar momentos en los que puedas mantener ese contacto, «regar la plantita» como digo yo.

Pienso que parte del liderazgo se basa en esto: preguntar mucho, cuando una persona tiene un problema poder dedicarle un rato, escuchar. En la presencialidad, sobre todo, la importancia de los momentos informales que unen tanto al equipo. Esto se nota mucho, por ejemplo, cuando se incorporan nuevas personas.

La gente se acostumbra muy rápido a las herramientas de trabajo en remoto, sobre todo si son jóvenes. Pero las personas que comparten espacios como el “break” del almuerzo son los que ves que entran en este juego de compartir más allá del trabajo. Y notas que las personas nuevas que no se quedan a comer no han podido compartir estas dinámicas todavía.

Por eso me gusta que las personas que se incorporan hagan un período de presencialidad al 100%, porque así conocen a todo el equipo. Después volveremos a modelos híbridos. Pero cuando has establecido estas dinámicas de confianza, las cosas fluyen de otra forma.


4. También has hablado muchas veces de la importancia de repensar las residencias para personas mayores y las escuelas desde la perspectiva de la estructura y distribución del espacio. ¿Cómo podemos adaptar los espacios a las necesidades de estos dos colectivos?

Son conceptos distintos, aunque las puntas se tocan. Pero para hablar de las cosas que realmente las diferencian, yo diría que el aprendizaje y la enseñanza han cambiado mucho. Tenemos un acceso a la información bestial y los enseñantes deben adaptarse a este acceso a la información de sus alumnos. Por tanto, los entornos educativos deben incorporar espacios de innovación, desde los más pequeños, hasta la etapa universitaria. Cada etapa con sus cosas. Se había trabajado en los espacios desde una postura muy estética para captar matrícula, pero te das cuenta de que el cambio en innovación educativa debe venir de los cursos más superiores, precisamente para retener a los alumnos, disminuir el fracaso escolar, alimentar la continuidad en los estudios en las etapas superiores.

También a nivel universitario. Bolonia cambia el paradigma y las universidades han tenido que ir adaptándose. Hay quien lo ha hecho más rápido y quien lo ha hecho más lento, pero el aprendizaje basado en la resolución de problemas ha traído la transformación.

La etapa adulta, de las personas mayores, es algo distinta. Es un tránsito en tu vida, a partir del momento en que te jubilas tienes un tiempo por delante en el que tienes necesidad de socializar y llenar tu vida, culturalmente también, pero con un momento de deterioro físico o cognitivo por el que todos pasaremos. Y los espacios también deben acompañar esto.

Las personas mayores, como los jóvenes, comienzan a vivir en muchos casos en comunidad y está apareciendo un modelo de personas mayores que quieren vivir en comunidad precisamente para mantener esos vínculos y esa socialización. Pero también está claro que estos espacios tendrán que adaptarse a su morfología, porque una persona mayor no tiene fuerza para sentarse, por ejemplo, en una silla; necesita los inodoros y sanitarios más altos… Ya no digo con situaciones de dependencia, simplemente muscularmente y por la fuerza. Aquí hay un trabajo para adaptar los espacios, no solo a nivel doméstico, también cuando decidimos vivir en un espacio compartido que deberá estar acompañado de niveles de cuidados adecuados a los niveles de dependencia.

La gente quiere vivir en casa, y eso nos lo dicen todos los barómetros y estudios que hemos hecho, pero también hay espacios, cuando vivir en casa ya no es posible, que deben asimilarse: con entornos reducidos, con atención médica adecuada… Las nuevas generaciones, y no tan nuevas, ya son personas que han crecido en digital profesionalmente y eso debemos tenerlo en cuenta. El otro día me contaban un caso de un grupo de residencias que ha montado una universidad senior para residentes. Los modelos de familia cambian y habrá personas mayores que están solan y que irá a vivir a un lugar con más gente mayor y que quizás quiera dedicarse a estudiar.

¿Todo esto cómo se traslada al espacio? Pues necesitas infraestructura para que funcione, espacios para que pueda pasar.

Debemos interiorizar estos cambios: haciendo más domésticos los espacios para vivir y también redimensionando los servicios. Hemos pasado de residencias pequeñitas, sin apenas espacios comunes, a residencias enormes macro-hoteles, donde todo es muy impersonal, y ahora estamos trabajando en la creación de unidades de convivencia en las que conoces a la gente que tienes a tu alrededor, con una atención mucho más personalizada y, sobre todo, poniendo en valor la historia de vida de cada persona.


5. Eres parte de la tercera generación de Papelmatic, una familia vinculada al mundo empresarial en Cataluña. Posiblemente uno de los grandes retos de las empresas familiares es mantener los valores fundacionales con el cambio generacional e incluso cuando personas que no son parte de la familia asumen puestos de responsabilidad. ¿Cómo se puede asegurar el mantenimiento de estos valores?

Mi padre era el único chico de 5 hermanos. Trabajaba en la empresa familiar desde muy joven y cuando murió su padre compró la parte de sus hermanas y redefinió el modelo de empresa familiar.

Desde muy pronto, mis padres tuvieron un sentido de anticipación y generosidad muy grande y nos hicieron siempre partícipes, aunque no estábamos todos los hermanos vinculados a la empresa familiar, tanto para tenernos al día de la actividad como, sobre todo, para dibujar el futuro. Y gracias a ese acto de generosidad, cuando mi padre murió en febrero de 2020, el tránsito fue muy fácil, lo teníamos todo arreglado desde hacía muchos años.

Estos valores y esta forma nuestra de hacer también lo hemos trabajado a nivel de la fiesta de familia en la que, una vez al año, con formatos lúdicos, hemos transmitido la actividad de la empresa a nuestros hijos. Y también tenemos un protocolo familiar hace muchos años.

Teniendo en cuenta la dimensión que tenemos, hemos ido trabajando mucho estas cuestiones. No quiere decir que sea fácil trabajar con la familia, porque existe ese vínculo emocional que lleva a que en algunos momentos tengas que resolverlo. Pero seguramente ese espíritu emprendedor, de trabajar en equipo, hace que seamos capaces de construir ese futuro de la mejor forma que sabemos.

Los valores que hemos ido recogiendo a nivel empresarial, también los trasladamos a la cuarta generación. No sabemos qué harán, por ejemplo, ninguno de mis dos hijos están vinculados a la empresa, pero comparten esta cultura. Al final debes aprender a que las cosas perduren a pesar de ti.

Y también trasladamos estos valores en la empresa.


6. Desde una perspectiva ética, ¿cuáles son los principales riesgos éticos, así como oportunidades, que crees que pueden estar asociados a la tipología de empresa familiar?

Si yo miro a mi familia puede haber riesgos económicos en momentos determinados (por ejemplo por la vinculación a la construcción de Efebé, imaginad cómo fue 2008), pero me cuesta identificar riesgos éticos.

Si entiendes la empresa, también, como una aportación de valor social a terceros, pero también a tu equipo, en momentos de dificultades económicas por las que todas las empresas pasan en algún momento, el riesgo se asocia a las decisiones que debes tomar. En Efebé nos pasó, morimos para volver a nacer y hoy somos mucha gente, pero en momentos difíciles intentas minimizar el riesgo porque tienes en cuenta a las personas, pero preservando la actividad, porque si no, no puedes preservar ni tu puesto de trabajo ni el de nadie.

Por tanto, los riesgos éticos que puedo ver son los vinculados a la relación familiar, los demás serían riesgos de otras características, como económicos.


7. Eres también una persona muy activa en la reivindicación de la igualdad en el entorno empresarial. Una igualdad que no llega. ¿Cuáles crees que son los principales factores que nos van a permitir, realmente, avanzar en esta igualdad entre hombres y mujeres?

Ahora tenemos un hombre en la empresa a punto de coger la baja paternal y será la primera. Y nos hace mucha ilusión y lo comentamos con las mujeres que han tenido hijos en Efebé.

Yo soy mujer, he tenido hijos, pero realmente la igualdad parte de las mujeres. Sí que es verdad que las empresas tenemos mucho que hacer y que factores como la baja paternal ayudan, todo suma. Pero creo que somos las propias mujeres las que no ponemos suficientemente en valor nuestro papel laboral en la propia corresponsabilidad familiar.

En las parejas siempre hay roles y muchos tienen que ver con condiciones económicas, pero en el fondo la época de la vida en la que la mujer puede parir es muy corta en relación con toda tu vida laboral. Y aquí hay un papel muy nuestro, como mujeres, de reivindicar ese papel como bueno, pero también nuestro crecimiento personal y profesional.

Yo quizás cambiaría cosas de cuando tuve hijos, porque llegué tarde a todos los beneficios sociales. Por ejemplo, cambié las vacaciones para incorporarme antes a cambio de hacer reducción de jornada, pero en la cuarta semana ya me convocaban a reuniones por la tarde y, cuando has dicho más de un día que no, las acabas haciendo. No lo haría ahora, pero creo que esto ha cambiado.

Las mujeres debemos reivindicarnos. Reivindicar la corresponsabilidad y nuestra vida personal y profesional.


8. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Hacer lo que consideras correcto, poniendo en valor también a los demás.

Conexiones beethik: entrevista a Nuria Chinchilla

Nuria Chinchilla

Es profesora ordinaria del Departamento “Dirección de Personas en las Organizaciones”, titular de la Cátedra «Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera» de Mujer y Liderazgo (Iniciativa I-Wil, IESE Women in Leadership) y Fundadora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School.  Miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.


1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical?

La entiendo especialmente aplicada a la toma de decisiones. Tomar decisiones éticas es tener en cuenta el impacto que generan en el decisor y en las personas que son impactadas por la decisión. Y es responsabilidad porque hay que responder ante las necesidades reales de los otros y ante las propias.


2. Durante el siglo XX se han realizado numerosas investigaciones sobre el concepto de liderazgo, que han originado diversas teorías y definiciones. Una gran mayoría de ellas se basan en el apriorismo de que liderazgo significa “dirigir a otros”, lo que nos ha llevado a asociar el liderazgo a las personas que ocupan una posición de jerarquía (de mando) respecto a otras (de obediencia). Dirigir y liderar, ¿son dos conceptos que deberíamos clarificar y diferenciar? ¿Crees que deberíamos actualizar el concepto de liderazgo?

Claramente dirigir y liderar son dos cosas diferentes. El que dirige va marcando el camino y la manera de llevar las cosas adelante, pero el líder da más espacio para que las personas puedan desarrollar sus capacidades, poner en práctica su modo de hacer las cosas, desarrollar sus competencias y también sacar su mejor versión.

Creo que sí que debería actualizarse el concepto de liderazgo como el de aquellas personas que son capaces de generar confianza en las competencias que tienen y también en sus intenciones.


3. Nos encontramos, a nivel global, en uno de los momentos más inciertos y de mayor vulnerabilidad de las últimas décadas y la confianza, que podría ser el elemento de superación clave, parece estar en bancarrota. Según el último estudio sobre confianza de Edelman 2022, las instituciones consideradas más competentes y éticas son las ONG y después, las empresas. Las que no aprueban en confianza son los gobiernos y los medios de comunicación. ¿Puedes aportarnos una reflexión sobre las posibles causas?

La falta de confianza en los gobiernos y en los medios de comunicación deriva de la toma de conciencia por parte de la ciudadanía sobre cómo, tanto unos como otros, están actuando en función de sus propios intereses. Los medios de comunicación, respondiendo a los intereses de sus financiadores y dándonos información a veces irrelevante, a veces sesgada… y no aquella que realmente importa. Nos dicen medio verdades, lo cual no da respuesta a nuestras necesidades de información.

Con los gobiernos pasa algo similar. Están centrados en el corto plazo y actúan en función de los votos y las elecciones. Eso les impide centrarse en el bien de la ciudadanía; no están tomando decisiones ni haciendo leyes que se necesitan para seguir prosperando hacia una sociedad más sostenible; al contrario, a menudo están tomando decisiones que impiden que podamos salir adelante desde la libertad de las personas.

Por su parte, las empresas y las ONGs sí que, en general, están satisfaciendo necesidades reales de las personas y eso hace que la gente crea y confíe más en ellas. Las empresas contribuyen con productos y servicios que son útiles y están aportando entornos de trabajo seguros y saludables. Y las ONG ayudan a solucionar problemas sociales ofreciendo servicios vinculados a la solidaridad. Y esto la ciudadanía lo valora mucho.


4. Cada vez son más las organizaciones que formulan su propósito ¿Cómo encaja esto en el marco clásico de misión, visión y valores?

Propósito es otra manera de hablar de la misión. El propósito de una compañía es el para qué está allí, qué función cumple y cuáles son las necesidades que está satisfaciendo. Para mí, el propósito es lo mismo que la misión.

Es muy bueno que las empresas y las organizaciones expliciten cuál es su propósito, pero luego lo más importante es llevarlo a la práctica diaria y no ser inconsecuentes, o poco coherentes. También hay que hacer un propósito que sea atractivo, de modo que las personas que allí trabajan puedan sentirse identificadas con él y lo apliquen en su práctica diaria.

Pero yo pondría el énfasis en los valores y le doy la vuelta al orden en el que estaba enunciado en la pregunta. Porque solamente si tenemos en cuenta cuáles son nuestros valores podemos descubrir después cuál es la misión o el propósito único e irrepetible de cada empresa. Si no tenemos en cuenta nuestros valores a la hora de definir el propósito este puede llegar a ser muy reduccionista y responder a una visión mecanicista, cortoplacista o psicologista.


5. Desde tu dilatada experiencia como docente en una escuela de negocios, ¿has observado algún cambio en la formación sobre ética a lo largo de los años? Se dice que está cambiando la manera de hacer “negocios”, ¿tiene esto algo que ver con la ética?

El modo de hacer negocios va cambiando porque la ciudadanía está en transformación. Hay mayor madurez, más información, mayor movimiento entre empresas, … Ahora, la empresa con un puro enfoque financiero y a corto plazo tiene que cambiar para ser sostenible. Hasta las grandes empresas americanas ya se han dado cuenta de que esto es así y de que tienen que cambiar y pasar de su enfoque de shareholder (centrado en los accionistas) a focalizarse en todos los stakeholder (grupos de interés). Estamos pasando de un capitalismo financiero a corto plazo a ver la empresa de una manera más holística con un propósito, unos valores y un impacto que hay que gestionar en positivo, teniendo en cuenta a todos los grupos de interés.

Y esto tiene que ver mucho con la ética porque pasamos de ver la empresa como un puro negocio financiero a entenderla como una organización con valores. Estamos pasando a valorar a los empleados como personas únicas e irrepetibles, con sus circunstancias, sus necesidades, con su capacidad de innovar, de aportar y de tener una vida plena.


6. Una de las iniciativas de la que eres impulsora es la red IESE Women in Leadership (I-WiL), una comunidad de mujeres líderes de todas las edades y en diferentes etapas de su trayectoria cuya misión es fomentar la diversidad en las empresas y el liderazgo de las mujeres como motor de un cambio social positivo en todo el mundo. Una de las líneas de investigación se centra en las competencias de las mujeres líderes. ¿Cuáles serían las más esenciales?

La primera es su mirada femenina complementaria a la del varón. Está en su ADN y se convierte en sinérgica cuando ambos se ponen a trabajar conjuntamente. Ellas ven personas completas y anticipan consecuencias de las acciones en los que les rodean. Están más en los detalles y son más autocríticas.

Las mujeres líderes son también muy buenas en gestión del tiempo porque tienen bastantes agendas además de la del trabajo. Y todas se las toman en serio porque la ambición femenina es muy amplia; no se centra en querer llegar a ser CEO, sino querer vivir todos los ámbitos de la vida de manera plena: como parte de una familia, como miembro de una empresa y como integrante de una sociedad.

Otra competencia de una mujer líder es trabajar bien en equipo: unir personas, construir puentes, ser empáticas, ponerse en el lugar del otro, saber escuchar.


7. Como afirmas, «es ya innegable el valor que aporta la mirada de la mujer a los consejos de administración”. Sin embargo, en las empresas cotizadas la presencia femenina aún está por debajo del 30%, recomendación hecha por la CNMV para 2020. ¿Cuáles son las palancas clave que deberíamos activar para avanzar?  

Hoy en día estamos en el 34% de mujeres en los consejos de administración del IBEX. En un año o dos estaremos en el 40% que es lo que pide la CNMV. En el mercado continuo estamos en el 28%, un poco por debajo, pero llegando. Estamos evolucionando de manera continua y vamos bien. Yo creo que no hay que revolucionar con cuotas ni nada parecido, eso sería negativo y se nos volvería como un boomerang en contra de las personas que han sido discriminadas de manera positiva. Ya está llegando. No necesitamos más palancas.

Lo que sí necesitamos es más mujeres en los comités directivos. ¿Por qué no llegan las mujeres? ¿Hay techos de cristal? Hay que cambiar ciertas costumbres y mejorar las culturas empresariales -no solo en los sistemas formales, que también- y ser más flexibles en los horarios, en los tipos de jornadas, conseguir la dirección por objetivos y no tanto por presentismo, hay que impulsar que los directivos sean verdaderos líderes en su sentido amplio, que se pueda negociar en cada caso lo que es factible… Todo esto seguramente tiene que ver con los techos de cristal que tienen las mujeres, como consecuencia de una visión masculina de lo que debe ser un líder.

Pero también están los que yo llamo techos de cemento que las mujeres se autoimponen: una autoestima quizás más baja, también porque se están comparando con hombres en lugar de compararse con el modelo de liderazgo femenino, su capacidad de negociación para sí mismas es menor que cuando negocian para otros, la capacidad de delegación también es menor porque son muy perfeccionistas (parece que lo hacen mejor ellas siempre, en casa y fuera de casa). En los techos de cemento encontramos también todos los temas de conciliación: muchas de ellas no quieren llegar a comités de dirección porque ven que va a ser imposible reconciliar el trabajo con la vida personal y familiar. Y la ambición femenina ya hemos comentado que es más amplia que la masculina o, al menos, así ha sido históricamente.


8. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Economía y sociedad sostenibles.