Conexiones beethik: un aniversario [radicalmente] diferente

Hemos llegado al segundo aniversario de conexiones beethik. Y nunca hubiéramos pensado llegar a una fecha tan importante para nosotros en una situación como la que estamos viviendo, en la que parece que todo está en un proceso de transformación profunda que nos llevará a una nueva manera de vivir y convivir.

Pero lo que no cambiará, o al menos no queremos que cambie, es el poder de las conexiones humanas, el valor de sumar, de construir caminos hacia una sociedad más auténtica, más humana y más sostenible.

Y por eso no queríamos dejar pasar este aniversario sin dar las gracias a todas las personas que ya forman parte de conexiones beethik.

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Personas [radicalmente] conectadas con su esencia, con sus valores más profundos, con aquellas raíces que de alguna manera compartimos todas y todos los que trabajamos para hacer de este mundo un lugar más responsable y mejor.

Personas de todos los sectores (público, privado, social) y de ámbitos diversos (académico, empresarial, cultural, económico …), porque todo el mundo, desde cualquier lugar y responsabilidad, podemos contribuir a que este propósito sea posible.

Gracias a todas. Y gracias también a todas las personas que, de alguna manera, ya sois parte del universo de conexiones beethik.

Os invitamos a que volváis a disfrutar de las conexiones beethik y de sus reflexiones sobre la importancia de la responsabilidad radical, del diálogo y de las decisiones compartidas como base de una sociedad madura, generadora de confianza y comprometida con su futuro.

Esperamos seguir compartiendo camino con todos y todas vosotros!

 

Conexiones beethik: entrevista a Roger Miralles

Roger MirallesProfesor de la Escuela de Arquitectura (ETSA) de la Universitat Rovira Virgili (URV). Actualmente es el jefe de estudios de esta escuela.

Ha dado clases en la School of arquitecture UIC, La Salle_URL i ETSAB-UPC. Ha sido profesor visitante de la Universidad de Witwatersrand y de la Universidad de Chandigarth.

Su investigación se ha centrado en la Modernidad catalana (especialmente en la figura de Josep Maria Jujol) y en la Modernidad sudafricana (especialmente en la figura de Matrienssen). Ha participado en congresos, revistas internacionales y en la redacción de diferentes publicaciones.

1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical?

Ética para mí tiene que ver con aquella máxima aristotélica que la dividía entre lo general y lo público. El comportamiento ético tiene que ver con el sistema de valores que profesa y con las acciones que uno hace y si van de la mano o no, por lo tanto entre lo general (lo que se piensa) y lo individual (lo que uno hace en sociedad). Esto segundo es lo que interpreto que es la responsabilidad.

Por si fuera poco, el concepto se radicaliza con la palabra radical. Esta me interesa porque no sé bien cómo esto que he explicado se puede radicalizar. Bueno, si, radicalizando el sistema de valores. Esto si lo hacemos nos será muy difícil vivir éticamente.

Podemos tener un sistema de valores muy elevado, pero entonces ser consecuente con ellos será extremadamente difícil. Como ejemplo es aquel adolescente que piensa que debe ir en contra del sistema porque es el que ampara todos los males habidos y por haber. Nuestro personaje, si es ético, responsable y está radicalizado debe ir contra el sistema, por lo tanto intentará romperlo, no desde el sistema, sino agrediendo al sistema; le será difícil vivir en sociedad.


2. Al pensar en las relaciones de ética y estética aplicadas a la arquitectura surge la pregunta de qué podemos entender por una ética de la arquitectura; en qué sentido la noción de bien interviene en el arquitecto creador al hacer su obra. Revisando literatura, podríamos responder que tradicionalmente lo ha hecho respecto a tres valores que podemos vincular los principios vitruvianos: la sinceridad constructiva (vinculada a la «firmitas»), la adecuación a la función ( «utilitas») y la forma digna ( «venustas»). Como entiendes tú la responsabilidad ética de un arquitecto? Siguen siendo vigentes estos valores?

Creo que el sistema de valores vitruviano es un sistema basado en la idea de forma en la edificación sobre todo. La idea que hay detrás de la tríada es que el edificio sea eterno y de una tipología determinada (Vitruvio pensaba que la arquitectura no estaba en la construcción de residencias o de hospitales o de viviendas para gente no rica, etc. ), y hoy en día esta idea, creo, está superada.

Nos interesan arquitecturas efímeras, arquitecturas residenciales para personas sin recursos, arquitecturas sociales, etc. Los valores de estas arquitecturas no residen solo en la firmitas, utilitas y venustas residen en cómo se relacionan con la sociedad, qué interacción tienen con el usuario, qué recursos medioambientales consumen, etc. Yo creo que la radicalidad arquitectónica pasa por ser responsable (éticamente, si queremos) con los principios del arquitecto con la sociedad.

Esto que quiere decir que un arquitecto que piense que tenemos un problema medioambiental debe intentar hacer edificios zerowaste a la hora de construir, debe preocuparse de la huella de Co2, debe usar métodos pasivos para ahorrar energía, etc. Esto no quiere decir que un arquitecto no tenga una responsabilidad con la tradición arquitectónica y una responsabilidad en el legado que deja siguiendo la tríada vitruviana, hay que sumarlo. Arquitectos en esta línea podríamos encontrar en Lacaton & Vassal, o los locales H-arquitectos, entre otros.

Esto, sin embargo, también significa que un arquitecto que no piense que hay un problema medioambiental y piense que el problema solo es de confort y de espacio se dedique radicalmente a cumplir este programa en sus edificios. Podemos encontrar arquitectos de este tipo como Frank Gerhy o Zaha Hadid.


3. Después de unos años de crisis, incertidumbre, cambios de estructuras sociales … podemos mirar atrás y valorar las cosas que, como sociedad, hemos hecho bien y las que no. Posiblemente los modelos de urbanismo y expansión no han sido demasiado sostenibles y aquí la arquitectura puede tener algo que decir. ¿Cuál crees que puede ser su papel en la construcción de una sociedad más auténtica, humana y sostenible?

Creo que es fundamental que los arquitectos entendamos nuestra responsabilidad social. Nosotros, como técnicos, sabemos qué estamos construyendo. Quiero decir que sabemos cómo ciertas ideas emanadas de los poderes económicos se pueden plasmar en una planificación urbana, sabemos si estas ideas son concordantes con nuestra idea de sociedad o no y no puede ser que siendo contrarias las materialicemos para poner un plato de lentejas en la mesa. Sir Norman Foster ha construido una ciudad en medio del desierto, la llama una ciudad sostenible, Masdar City, que se auto-abastecerá de energía a través del sol. No se puede ser sostenible construyendo en medio del desierto, es un ejercicio de hipocresía explicarlo así.


4. Desde tu función docente, ¿cuáles son los valores que intentas transmitir a tus alumnos para orientar a las generaciones futuras en el ejercicio de su profesión?

No sé si lo consigo demasiado. Intento que sean (como decíamos al principio) radicalmente coherentes con su pensamiento. Esta es mi aportación, creo. También creo que los valores se los van creando ellos, tú les cuentas ejemplos, les pones ante el espejo cosas como éstas de Foster e intentas que reflexionen, no intento que mis alumnos tengan mis valores. Creo que mis valores están muy definidos y no son los mismos que los de muchos otros docentes de la escuela de arquitectura, los alumnos son bastante listos, lo perciben y se acercan a los que más les puede ayudar a crearse estos valores propios.


5. Durante los últimos años has dedicado una parte importante de tu actividad a poner en valor la obra del arquitecto Josep Maria Jujol. Para Jujol, el paisaje y la naturaleza eran fundamentales y con el proyecto Territorio Jujol se busca promover el conocimiento de 16 obras de sus desde El Vendrell hasta Tarragona. ¿De qué manera un arquitecto como Jujol influye en su territorio? Y, al contrario, ¿de qué manera un territorio influye en su obra?

Es cierto que hace años que estoy estudiando la obra de Jujol, primero fue una especie de obligación auto-impuesta. Yo soy un barcelonés dando clases en el Camp de Tarragona y encontraba que era una obligación estudiar la arquitectura del lugar. El arquitecto más interesante de Tarragona es, para mí, J. M. Jujol., Por lo tanto era necesario que lo estudiara. Empecé con la intuición de que me gustaba, pero apenas conocía tres obras en el Camp de Tarragona y, a medida que el conocía, encontraba más interesante su obra. Al poco, un amigo arquitecto (Josep Llinàs), me propuso hacer con él el plan director de la iglesia de Vistabella, uno de los pocos edificios de nueva planta que hizo Jujol en su territorio y quedé pegado a la obra del tarraconense. A partir de aquí quería saber más y esto llevó a ir estudiando la obra del arquitecto en el Camp de Tarragona y no en libros (los que había no me ayudaban) sino yendo a ver las obras y el archivo. Al ir a ver las obras fui descubriendo el paisaje del Camp de Tarragona, su orografía, sus materiales, el color de su cielo, etc., entendí la estrecha relación que tenían con la obra de Jujol. De hecho, me encontré con algo sorprendente, que mi mirada había cambiado al mirar la obra de Jujol y que esto hacía que las piedras, la llanura, los olivos, el trigo, ya no pudiera verlos como antes sino como los veía Jujol.

Esto es lo que explicamos en www.territorijujol.com que es una iniciativa que quiere mostrar la obra de Jujol en el Camp de Tarragona y explica cómo la mirada en el Camp no podrá ser la misma después de conocer la obra de Jujol. Creo que esta iniciativa es bastante ética en el sentido de volver a la sociedad lo que he descubierto con el estudio los últimos años y que no se quede solo en el ámbito académico.


6. Algunos filósofos hablan de crear espacios éticos. ¿Qué sería para ti un espacio ético?

Estos espacios no son arquitectónicos, no sé demasiado yo de espacios éticos. No creo que yo pueda hablar de espacios éticos como arquitecto. Podría hablar de ello como individuo en esta sociedad, pero no sé si esto tiene demasiado interés. Para mí sólo debería haber un espacio ético y lo debería abarcar todo, pero todo el mundo lo debería poder construir a su manera.


7. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

La toma de decisiones no es mi fuerte, me gusta más observar lo que tengo a mi alrededor. Pero si rehacemos la pregunta y decimos ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones en la obra arquitectónica? Aquí yo diría que responsabilidad, mejora y comprensión social.

 

Conexiones beethik: entrevista a Samantha Slade

SLADE SamanthaAutora del libro Going Horizontal, donde nos explica siete ámbitos organizativos, útiles y prácticos, en los que se pueden aplicar las relaciones horizontales. Co-fundadora de Percolab, una firma internacional de co-creación e innovación que apoya a equipos, organizaciones y ecosistemas para desarrollar enfoques de liderazgos participativos orientados a la práctica diaria.

 

1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical?

De entrada me vienen a la cabeza dos cosas. Una es el liderazgo personal, es decir, la capacidad de cada persona de actuar libremente y abrazar su autonomía. La otra es la necesidad de conseguir un balance entre el desarrollo de la responsabilidad individual y la colectiva, cuidando de este proceso de balanceo y entendiéndolo como un camino vivo y dinámico. Creo que hay mucho poder en esta actitud de cuidado en la búsqueda de este equilibrio de manera consciente.


2. ¿Qué relación le ves a la ética de la responsabilidad radical con tu trabajo?

Creo que tiene una relación profunda y esencial con mi trabajo. El concepto de responsabilidad radical me hace pensar en algo que está absolutamente en el lado contrario del victimismo, del culpar al otro, de las actitudes de apatía ante lo que sucede alrededor. La responsabilidad radical me hace pensar en que yo formo parte de la sociedad y me invita a mirarme a mí misma, a preguntarme sobre cuál es mi responsabilidad. Me hace verme en el sistema, me ayuda a sentir que yo formo parte y a ver conscientemente cómo puedo contribuir a mejorarlo.

Es por eso que yo he decidido poner el foco en las actuaciones y prácticas cotidianas, empezar por uno mismo y, desde ahí, ir construyendo la responsabilidad individual, desde la que puedes ver el conjunto.

La ética está en la práctica diaria. Cuando colocamos la ética en la teoría, en lo abstracto, tendemos a considerar que es algo que está fuera y que no forma parte de nosotros. Entonces corremos el peligro de alejarnos y de considerarla como algo ajeno a nosotros. Si quieres cambiar el sistema, empieza por cambiarte a ti mismo en la práctica diaria, en tu organización.


3. Tú afirmas que la forma natural de relación entre los seres humanos es horizontal, no jerárquica. Pero ¿cómo se explica que las estructuras de nuestras organizaciones sean mayoritariamente jerárquicas?

Creo que tiene que ver con los modelos de la industrialización y el colonialismo. Estos modelos han adoptado la estructura jerárquica porque defiende mejor una de las esencias sobre la que se ha construido, como es el interés propio.

De todas maneras, aunque esto sea una característica de la cultura organizativa dominante, acostumbramos a mantener unas relaciones horizontales fuera del trabajo, en las familias, con los amigos y hasta con los mismos compañeros de trabajo. Y me doy cuenta hablando con directivos cuando me dicen “no, es que a mí no me llaman jefe; aquí todos somos colegas”, que lo expresan con orgullo, como transmitiendo que hay una esencia muy humana cuando nos relacionamos de manera horizontal.

Y si vamos más al fondo, desarrollando estructuras más horizontales en las organizaciones, estamos contribuyendo a desmantelar un sistema económico en el que unos pocos se benefician a costa de la mayoría. Así que, en lugar de abordar mi trabajo desde lo académico, filosófico o económico, yo pongo el foco en hacer consciente y cambiar la manera que tenemos de relacionarnos en nuestra práctica del día a día.


4. Háblanos de tu libro Going Horizontal, que será traducido próximamente al castellano ¿Qué tres cosas destacarías de él que nos pueden resultar más útiles?

Creo que su utilidad es común en muchos lugares del planeta, porque mucha gente se está cuestionando las estructuras en las que estamos inmersos -aunque al mismo tiempo y paradójicamente nos sigamos agarrando a ellas-. El libro, sin querer convencer a nadie, nos invita a conseguir en los pequeños espacios cotidianos un mayor alineamiento entre nuestras prácticas diarias y el mundo en el que nos gustaría vivir.

Mi sueño es invitar a las empresas a entrar en esos espacios que ya tienen y que facilitan que las personas puedan ser propositivas y activas y descubrir que se pueden hacer las cosas con más sentido para construir juntas mejores organizaciones. Más allá de la búsqueda centrada en el desarrollo personal, el libro pretende también aportar un lenguaje común para facilitar el cambio de forma colectiva.

El libro también intenta romper con la imagen de separación entre las diferentes esferas de la vida, entre el trabajo y la personal, y vernos como seres humanos de manera integral. Nos han enseñado a esperar que una autoridad superior cambie la forma de hacer las cosas, pero nuestra efectividad está en poner el foco en lo que nosotros podemos hacer.

En las organizaciones hay muchos espacios en los que podemos practicar más la autonomía y el libro invita a descubrirlos, practicar y aprender juntos. Conectando esto con los procesos de toma de decisiones, a menudo nos quejamos de que otros toman decisiones por nosotros, sin consultarnos, pero es importante hacernos conscientes de cuándo nosotros también estamos haciendo lo mismo, para así poderlo cambiar.


5. Uno de los capítulos del libro se centra en las relaciones y la resolución de conflictos. Y empiezas con una frase de Nelson Mandela: “la mejor arma es sentarse y hablar”, ¿Sabemos sentarnos y hablar? ¿Sabemos resolver nuestros conflictos adecuadamente? ¿O tenemos que reaprender nuevas formas de relacionarnos?

No sé si es aprender nuevas maneras o reconectar con las maneras originales de relacionarnos que llevamos dentro de forma profunda como seres humanos. Yo vengo del ámbito de la antropología y conozco muchas maneras sabias que tenemos de relacionarnos desde tiempos ancestrales. De entrada es tan fácil como sentarse en círculo sin mesas de por medio sintiéndonos y hablando de forma auténtica.

Habitualmente vivimos el conflicto como algo dramático y en realidad es algo que forma parte de la vida normal. El hecho de que hayamos demonizado el conflicto elimina muchas oportunidades que tenemos de trabajar juntos. Más que centrarnos en los problemas, creo que tenemos que abrazar el conflicto como una parte de la vida. Y en lugar de “cerrar las puertas” cuando estamos ante un conflicto, debemos abrirlas y darnos la oportunidad de seguir un proceso más participativo y colectivo. Muchas veces llevamos el conflicto al terreno personal, cuando en realidad son manifestaciones de las incoherencias del sistema.

Una de las cosas que introduzco en todos los talleres y seminarios es la práctica de los círculos de diálogo. Es algo que me hace sentir insegura porque no sabes qué pasará pero al final es una de las cosas que más agradecen las personas que participan. La toma de decisiones en círculos de diálogo es una forma muy ética de tomar decisiones. Los círculos de diálogo son espacios que facilitan el sentarse y hablar, pero además facilitan que aflore algo tan importante como la capacidad de observar y escuchar sin necesidad de responder a todo, contestar, comentar, replicar o incluso de proyectar tus propias soluciones.


6. También dedicas un capítulo a la toma de decisiones, que subtitulas “compartiendo el poder”. Esto casi es un tabú en el contexto donde predominan las organizaciones jerarquizadas. ¿Para qué es importante compartir decisiones y cuáles son las claves para hacerlo bien?

Creo que, primero, es importante deshacer la creencia de que el poder es un recurso limitado. De hecho si comparto el poder contigo no quiere decir en absoluto que yo tenga menos. Es increíble ver cómo en todos los grupos con los que trabajo hay esa creencia tan arraigada de que el poder es como un pastel que tiene ocho trozos y que si los reparto los pierdo. Debemos entender el poder desde la abundancia y trabajar desde el concepto que cuanto más poder comparto, más poder tengo.

Una de las prácticas que hago en los círculos de diálogo es poner en el medio una situación que hay que resolver, e invitar a las personas a participar en la toma de decisión. Los que participan se sienten comprometidos con la decisión tomada y si no participas aceptas vivir con la decisión que el grupo haya tomado. Y más que verlo desde un enfoque filosófico sobre si la decisión final es buena o mala, creo que lo importante es si, en la práctica, el proceso es claro y limpio. Y en este sentido, todos podemos ser responsables y tener un papel activo a la hora de hacer preguntas clarificadoras si tenemos dudas al respecto.


7. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en el proceso de toma de decisiones?

Cuidado, inclusión y la búsqueda de un equilibro saludable entre lo individual y lo colectivo. También diría que las decisiones éticas están dirigidas por un propósito claro consciente.

 

Nuestro agradecimiento a Nil Roda por su colaboración.