Conexiones beethik: entrevista a Genís Roca

Foto Genís Roca by Adrià CostaGenís Roca es considerada una de las personas referentes en el ámbito de la transformación digital y de internet donde lleva trabajando 25 años. Fue elegido en 2013 y 2014 por el diario El Mundo como uno de los 25 españoles más influyentes en Internet.

Forma parte de numerosos consejos asesores y es colaborador habitual en diferentes medios de comunicación. También ha escrito diferentes libros y desarrolla actividad docente en varias universidades y escuelas de negocio. Es fundador y presidente de RocaSalvatella.

1. Defiendes que «la ética será la ventaja competitiva de las empresas en los próximos 15 años» ¿Cuáles son las claves para capturar esta ventaja?

Ya lo defendía antes de la actual crisis del Covid, y todo lo que estamos viviendo con esta pandemia no ha hecho más que agravarlo y reforzarlo aún más.

Hasta ahora, en el escenario pre-Covid, ya era evidente que la competitividad dependía cada vez más de nuestra capacidad de llegar a cliente final con orientación a servicio y de la manera más personalizada posible. Este hecho, prestar servicios personalizados a nivel masivo, exige el mejor conocimiento posible de cada usuario pero de manera estructurada para poder mecanizar las interacciones y poder ser viable y eficiente a un coste razonable.

La atención personalizada masiva pide software, y no es viable imaginarlo con miles de empleados contestando mails o llamadas. El software trabaja con datos, así que nuestra capacidad de ofrecer servicios personalizados acabará dependiendo de la confianza que el cliente nos quiera dar, de su disponibilidad a darnos información personal. Hay un umbral de datos que es más o menos razonable que muchas empresas puedan alcanzar, pero el diferencial de servicio, el diferencial de personalización, vendrá del diferencial de datos que tengamos del cliente. Y ese diferencial se merecerá por confianza. Según qué, no se lo diré a cualquiera. Este umbral de confianza acabará pidiendo antes una relación basada en valores y no solo en precio o producto. La verdadera ventaja competitiva será la confianza, y eso nos deja antes en el territorio de los valores y no solo del precio o las características del producto.

Ahora, además, está toda la situación que se deriva del Covid. La situación resultante será dramática, en términos económicos y sociales. Ahora, más que nunca, valoraremos aún más las empresas con una verdadera responsabilidad social. Ya era una tendencia clara el viraje de las marcas hacia la sostenibilidad y el respeto medioambiental. Ahora ya no será suficiente cuidar el planeta: llega un nuevo valor, cuidar a las personas.

La suma de las dos ecuaciones es clara: queremos empresas éticas.


2. China ha desarrollado una serie de app que permiten clasificar los ciudadanos, rastrearlos y alertar sobre si han tenido un «contacto cercano con alguna persona infectada por el coronavirus». Parece que China está justificando el uso del big data para abordar la grave crisis de salud pública en la que actualmente estamos inmersos ¿Qué consecuencias éticas puede tener esto? ¿Como habría que gestionarlo? ¿Crees que en nuestro contexto cultural se aceptaría igual?

Nuestro contexto cultural no es demasiado diferente. En Asia aceptan que el Estado intervenga sus datos, y les repugnaría que lo hicieran las empresas. En cambio, nosotros aceptamos que lo puedan hacer las empresas y nos repugna que lo pueda hacer el Estado. Pero al fin y al cabo, estamos ante el mismo problema: hay alguien que con unas reglas de juego poco claras accede a demasiados datos nuestros.

Yo personalmente no tengo ningún problema con que el Estado utilice mis datos para tratar de resolver los problemas que padecemos. Pero, necesito garantías de que los utiliza solo con este fin, y que una vez resuelto el problema dejará de colectar toda aquella información. Y no tengo esa certeza (ni con el Estado ni con las empresas). Lo vivo con una sensación de inseguridad jurídica, y esto es objetivamente malo y peligroso.


3. Hace poco tiempo escribías en un artículo publicado en La Vanguardia lo siguiente: «Que el nuevo orden digital sea tiránico o ilusionante dependerá de si establecemos una relación sana con los datos (…). Se ha repetido que los datos son el petróleo de la nueva era, pero es mentira. La verdadera energía de la sociedad digital debe ser la confianza» ¿Cuáles son los factores clave que nos permitirán establecer estas relaciones de confianza?

Necesitamos recuperar la sensación de control sobre nuestros datos.¿Exactamente qué datos generamos? ¿quién tiene acceso? ¿qué usos hace?,¿los comparte con terceros? Parecen preguntas muy básicas, pero ahora mismo demasiado a menudo no están contestadas, y cuando tenemos respuesta ésta no tiene demasiadas garantías ni mecanismos de control.

Mi esperanza (y mi apuesta) es que estos aspectos serán tan relevantes como el precio o la calidad a la hora de elegir entre diferentes opciones en el mercado. Es decir, a igualdad de precio / calidad, la «confianza» podría ser el factor determinante. Y esto es nuevo porque hasta ahora cuando hablábamos de confianza se refería a fiabilidad del producto (que no falle, que no se estropee) pero eso ahora queda incluido dentro del atributo «calidad», y en adelante cuando decimos «confianza» ya estamos centrados en cómo será el trato, si me cuidarán o no, si me puedo fiar …

No hace demasiado un filósofo me explicaba que el término «confianza» significa que crees que se cumplirán los tratos, tanto los explícitos como los implícitos. Es decir, no solo cumplirás con la letra pequeña, sino que también cumplirás con los sobreentendidos: no harás nada que me pueda perjudicar, tanto si ya está previsto en el clausulado como si aún no lo está.


4. El pasado 18 de febrero de 2020, se aprobó la Estrategia de Inteligencia Artificial de Cataluña. Esta iniciativa desplegará una serie de actuaciones dirigidas a establecer pautas de gobernanza para promover el desarrollo de una inteligencia artificial ética y centrada en las personas ¿Dependerá también de la confianza de la que hablábamos? ¿Qué hacer para asegurarla?

Estamos dando vueltas a la misma idea, y me parece bien porque realmente se trata de un concepto nuevo que aún tiene los límites muy difuminados y abarca un área mucho mayor de lo que podría parecer en un primer momento.

Estamos hablando de software normalmente alojado en un servidor muy lejano de donde vives, esto quiere decir que alguien puede estar tomando decisiones sobre ti en base a tus datos sin que lo sepas. Estás tranquilamente yendo en coche desde tu casa hasta casa de tus tíos y alguien está deduciendo qué tarifa de seguro de coche podrías estar dispuesto a pagar. Genera una sensación de indefensión, porque está pasando y ni lo notas ni lo puedes impedir.

Así que si queremos establecer pautas de gobernanza para un desarrollo ético parece que la condición principal será la transparencia. Es necesario que informen de lo que hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen. Y dado que tenemos todo el derecho del mundo a dudar de si realmente nos lo cuentan todo, deben estar dispuestos a que entremos en la cocina y comprobemos qué es lo que realmente pasa allí dentro. Necesitamos mecanismos de control formal e informal, es decir, el Estado debe poder entrar a auditar el uso de datos, pero la ciudadanía también lo debe poder hacer (el Estado también es sospechoso demasiado a menudo).

Esta es una de las novedades: necesitamos una ciudadanía organizada. Ya pasó lo mismo en las revoluciones anteriores, la ciudadanía se organiza y genera las nuevas instituciones necesarias para los nuevos tiempos. Antes de la revolución industrial teníamos cámaras de comercio pero no teníamos sindicatos, y quien promovió la creación de los sindicatos no fueron las instituciones sino la ciudadanía en defensa de sus derechos. Lo que ahora necesitamos seguramente no son sindicatos, pero como pasó entonces también es algo que necesitamos y que tendremos que luchar por tenerlo.


5. No hace demasiados días defendías, siguiendo a Andy Clark, filósofo inglés de 63 años, que nuestro cerebro se mezcla con nuestro entorno haciendo muy difícil delimitar dónde acaba una cosa y dónde empieza la otra. A partir de aquí decías que el entorno tiene una gran importancia para tomar decisiones ¿Qué quieres decir con esta afirmación?

Que nuestra capacidad para la toma de decisiones no se basa sólo en lo que tenemos dentro de nuestro cerebro, sino que se soporta también en todo lo que nos rodea. Una persona acompañada de un equipo de talento podría estar mejor preparada para resolver problemas que no la misma persona sola. Una persona con papel, lápiz y una calculadora podría estar mejor preparada para resolver problemas que esa misma persona sin estas herramientas.

La aparición de Internet hace que muchos de nosotros estemos mucho mejor preparados para resolver problemas, pues de repente tenemos a nuestro alcance no solo un montón de información, sino también la posibilidad de ponernos en contacto con un montón de gente de todo el mundo que podría estar dispuesta a ayudarnos. Internet amplía nuestra caja de herramientas, amplía nuestra capacidad (de aprender, de ayudar, de amar, de jugar …). Así que, objetivamente, Internet nos aumenta.

Después pasa lo de siempre: hay que saber usar las herramientas. Hay a quien le das un papel y un lápiz y no sabe escribir, o una calculadora y no entiende los fundamentos de la matemática. Las herramientas por sí solas no te garantizan nada ni te resuelven nada, pero combinadas con tus capacidades te podrían multiplicar.


6. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Que se cumplirán los acuerdos, tanto los tácitos como los explícitos.

 

 

Conexiones beethik: entrevista a Xavier López

Xavier López GarcíaImpulsa y acompaña alianzas en empresas de economía social.

Exdirector general de Economia Social y Cooperativa de la Generalitat de Catalunya.

 

 

1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilidad radical, especialmente en el contexto de excepcionalidad en el que nos encontramos?

Las empresas, en general, sufren y sufrirán mucho como consecuencia de la crisis social y económica que se deriva del Covid19. Deberán combinar, no siempre sin conflicto de intereses, la necesaria resiliencia para sobrevivir (economía de guerra) compatible con su coherencia ética. Especialmente duro será en el corto plazo, sin embargo, incluso las decisiones más duras se deben compartir y gestionar con transparencia y ejemplaridad. El tema, por ejemplo, no será despedir o no, puede que no haya alternativa. La cuestión ética quizás será cómo hacerlo.


2. En tu trayectoria profesional has ocupado cargos de responsabilidad tanto en la administración pública como en el ámbito de las organizaciones sociales. Ahora estamos viviendo una situación de emergencia sanitaria y social sin precedentes, que seguramente cambiará nuestra manera de vivir en los próximos años. Los líderes deben ponerse al frente de situaciones como esta y responder de manera responsable y ejemplar. Desde tu experiencia en los diferentes sectores, cuáles crees que son las claves para ejercer unos buenos liderazgos en esta situación?

Ciertamente con buen viento es más fácil ser un buen marinero. La trayectoria y credibilidad anterior de los líderes es determinante para que la gente pueda confiar. No obstant, en una crisis de estas características nunca nadie había navegado. Por eso hay que pedir: ejemplaridad, humildad, coherencia y deben ser y parecer auténticos. Queremos certezas y a menudo no nos las pueden dar, por ello hace falta sinceridad. Es una buena patata caliente, pero es aquí donde se ve (desgraciadamente poco a menudo) la madera de los líderes de verdad, cuando la marea baja es cuando se ve quien va desnudo.


3. Durante más de 25 años has dedicado gran parte de tu trayectoria profesional al cooperativismo y la economía social al frente de varias empresas y entidades, la última en la Fundación Oncolliga como director, como director general de Economía Social y cooperativa y Trabajo Autónomo de la Generalitat de Catalunya o impulsando el primer grupo empresarial cooperativo de Cataluña, el grupo Clade, entre otros. ¿Cuáles crees que son los valores que el cooperativismo y la economía social pueden aportar al nuevo modelo de sociedad que necesitamos?

Muy resumido diría que creo en un modelo empresarial basado en las personas y esto forma parte de los principios que inspiran a la economía social; creo que es hacia donde se tendrán que orientar las empresas del siglo XXI. Por otro lado, la dimensión social y empresarial son dos caras de la misma moneda y no las podemos tratar separadamente, esta es también una aportación de la economía social.


4. Cooperación, alianzas y diálogo. Podríamos decir que estos son los tres elementos clave que defiendes en tus declaraciones públicas para impulsar un nuevo marco de relaciones organizacionales. ¿Por qué son importantes? ¿Falta alguno?

Desde mi punto de vista las organizaciones deben moverse para un propósito (su razón de ser) y unos valores (los principios bajo los que llevan a cabo el propósito). Las organizaciones se convierten en instrumentos y herramientas para alcanzar sus objetivos. Por otra parte ya nadie tiene capacidad para hacerlo solo y hacerlo bien. Hay que aliarse con otros para lograr un mayor impacto. Esto es especialmente relevante ahora con la crisis sanitaria del COVID19. Hay una movilización de recursos extraordinaria para afrontar el colosal reto que tenemos delante y para ello necesitamos la cooperación, necesaria, del sector público, privado, social, a escala local y mundial. Ahora mismo hay miles y miles de investigadores de todo el mundo en una red colaborativa científica nunca vista para encontrar la vacuna del COVID19, esto es el futuro.


5. ¿Crees que la administración pública puede impulsar, de alguna manera, este nuevo modelo? De qué manera?

Seguro que la administración puede impulsar este modelo, y puede desarrollar programas para incentivarlo y divulgarlo (pediría, sin embargo, que lo hiciera en cooperación con los actores privados expertos y conocedores del tema).

De todos modos, no olvidemos que el modelo es de las empresas y las organizaciones. Son ellas y más concretamente las personas que las forman las que lo han de impulsar e implementar.


6. ¿Crees que la ética forma parte del modelo actual de gestión de las organizaciones? ¿Como podríamos mejorar esta dimensión en el mundo actual para construir el nuevo mundo que necesitamos?

La respuesta puede parecer un poco a la gallega, depende, en algunas organizaciones sí y en otras no. En conjunto diría que la ética en la gestión es una asignatura manifiestamente mejorable. En cuanto a cómo mejorar la situación, hay una frase que me gusta decir: no hay nadie mejor para convencer a un empresario que otro empresario.

Creo que poner en valor las experiencias exitosas y generar espacios para que se puedan debatir entre empresas (y aquí beethik tiene un papel relevante) es muy importante. Ah, y no ir solo a predicar a los foros amigos, hay que saberse introducir también en los inicialmente hostiles.


7. Por último, en tres palabras, ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Un buen amigo y gran directivo siempre me decía: cuando tengas un conflicto de intereses vas a los valores, podríamos decir a la ética, también por extensión.

 

Conexiones beethik: entrevista a Esperança Esteve

Esperança EsteveMiembro del patronato de la Fundación Ayuda y Esperanza y directora actual de la organización.

Ha trabajado como directora del Área de Servicios a la Persona y Sostenibilidad y Comisionada para temas de Inmigración en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet y ha sido diputada en el Congreso entre los años 2004 y 2015, entre otras actividades

También ha sido profesora de la Fundación Pere Tarrés en la Universidad Ramon Llull y ejerce de profesora colaboradora de diversas organizaciones y universidades.

Es miembro de organizaciones dedicadas a los derechos de personas inmigradas, de salud pública y de servicios sociales.

1. ¿Qué te sugiere el concepto de ética de la responsabilitat radical?

Me sugiere una nueva investigación de valores que fundamente la manera de vivir y de hacer de las personas y grupos en el momento actual. Básicamente es una manera de concebir las actuaciones centradas en lo que es bueno para la comunidad y desde la comunidad. Es una forma de pensar más en el nosotros colectivo que en el yo individual.


2. Estamos viviendo una situación de emergencia sanitaria y social sin precedentes, que seguramente cambiará nuestra manera de vivir en los próximos años. Esta situación genera necesidades de apoyo emocional en la ciudadanía. En el Teléfono de la Esperanza, que actualmente diriges, ¿estáis notando estas nuevas necesidades? ¿Qué apoyo necesitan actualmente las personas que piden que una voz amiga les responda?

El servicio del Teléfono de la Esperanza ya tiene 51 años. Desde los inicios, su fundador comprendió que había que ofrecer un espacio de escucha a las personas que lo necesitaban sin contraprestación y con la garantía de ofrecer un espacio seguro, confidencial, de libertad, sin juzgar a nadie.

Nunca se ha aconsejado, porque el consejo parte de la escala de valores del consejero. Escuchamos para ayudar a que las personas se escuchen a sí mismas, busquen en su interior y vean con más claridad su situación y vayan encontrando los caminos para que puedan decidir a partir de sus propios valores y de su ética.

Siguiendo con esta lógica, en esta etapa terrible del Covid-19, el teléfono ha trasladado la atención a las casas de los 237 voluntarios con que contamos, que de manera altruista están pendientes para ayudar a mitigar los miedos, la soledad, las angustias, los conflictos familiares y las incertidumbres presentes y futuras.

Son las mismas necesidades de siempre, pero ahora incrementadas en número y en nivel de sufrimiento. El miedo y la soledad son un binomio difícil de soportar, los conflictos por la convivencia familiar se agudizan y causan malestar y angustia. También la enfermedad mental se acentúa y las llamadas que buscan consuelo se repiten.


3. Las organizaciones sociales juegan un papel determinante en la respuesta a crisis como la que estamos viviendo. Pero en una sociedad, los líderes deben ponerse al frente de situaciones como esta y responder de manera responsable y ejemplar ¿Cuáles son las claves para ejercer unos buenos liderazgos en esta situación?

En cuanto a los liderazgos en situaciones de crisis, especialmente, dependen mucho del marco institucional, pero en cualquier caso la participación del conjunto es fundamental para acertar mejor en la toma de decisiones que suelen ser de alta complejidad. Ahora bien, hay que cerrar filas con el líder competente. Nunca se ha de convertir en una batalla que crea confusión, incertidumbre y desconcierto en la población.

Bajando a nuestra organización, el modelo de liderazgo es compartido, es decir, cada uno es responsable de su espacio y funciones, al mismo tiempo que corresponsable del conjunto. El modelo implica participación, circularidad de las ideas, compromiso con los objetivos a corto y a medio plazo, versatilidad y una alta capacidad de ejecución.

Como directora procuro facilitar este proceso de trabajo dando espacio a todo el mundo y liderazgo en aspectos parciales, en función de las capacidades, responsabilidades y consideración dentro del grupo. Por ahora el modelo funciona muy bien y me da una especial satisfacción haber podido cambiar todo un sistema organizativo presencial por un online, gracias al equipo y también y sobre todo a las personas voluntarias, muy preparadas y comprometidas con las nuevas maneras de hacer y con un sentido de adhesión al propósito general de la Fundación Ayuda y Esperanza.


4. Eres una persona que defiende, siempre, la importancia de dar tiempo y espacio al diálogo para lograr transformar nuestra sociedad hacia una concepción más humanista ¿Por qué es importante?

Estamos en un momento en el que todo se mercantiliza, todo tiene un precio, incluso nuestro modelo de bienestar y de prestaciones sociales responde a una exigencia y valores de los poderes públicos que les otorgan y de la ideología dominante.

Desde mi punto de vista, cualquier ayuda hay que situarla en el marco de derechos y libertades y debe tener una esencia emancipadora y de dignidad, que facilite a las personas encarar con responsabilidad y facilitando la salida a las situaciones no deseadas. Todo esto es difícil porque las ayudas se dan en un marco de desigualdad muy grande y las oportunidades están tan condicionadas que el impacto transformador es bajo.

Llevo ya algunos años expresando mi preocupación por la baja calidad de nuestra democracia, en cuanto a la legitimación de las grandes diferencias y desigualdades, la corrupción, un debate público invadido por las fakes news, donde las políticas económicas se pliegan excesivamente al criterio de la clase capitalista dominante, a menudo invisible y globalizada. Los peones somos la sociedad mayoritaria y las víctimas aquellos y aquellas que no cuentan, los nadie, migrantes, refugiados, personas sin techo, niños y jóvenes sin oportunidades, personas y familias sin trabajo y expectativas, sin acceso a la vivienda y un largo etcétera y junto a este drama, que se hará mucho mayor en la post pandemia, las personas mayores que viven solas, sin red familiar y social que las acompañe, el miedo a la muerte en soledad.


5. Has sido una de las personas referentes en la construcción del sistema del bienestar actual en nuestro país, en iniciativas tan importantes como la creación del sistema de atención a la dependencia. Pero en su aplicación mucha gente, sobre todo los más vulnerables, han quedado atrás ¿Por qué crees que ha pasado? ¿Son vigentes estos sistemas de protección social?

Los sistemas de protección social y de derechos y libertades en España se han desarrollado y consolidado con gobiernos y liderazgos socialistas. También el impulso para un cambio moral muy anclado en las normas religiosas a un modelo más laico, aunque no suficientemente alcanzado.

Los derechos de segunda generación han sido un ejemplo y han ayudado a avanzar en una sociedad más libre, más diversa e inclusiva. Ahora bien, ha habido déficits importantes. El impacto de las leyes, por ejemplo la de autonomía personal y atención a la dependencia, no alcanza los niveles que habíamos imaginado los y las ponentes de la ley. Ha faltado suficiencia económica, colaboración entre los diferentes niveles de la administración, y más cooperación público-privada. En el modelo todo debía radicar en el paradigma de la autonomía personal, que significa que cualquier actuación hay que medirla en términos de lo que una persona tiene y puede hacer y no en las capacidades que le faltan.

No se ha tenido suficientemente en cuenta en el conjunto del sistema la capacidad de decisión, sobre la propia vida y cuando lo que se hace es adaptar voluntades personales a los recursos escasos y deficientes existentes, estamos alienando y cosificando la persona. Un ejemplo impresionante es el drama en la residencias de ancianos de nuestro país. No ha habido el cuidado suficiente y no se han exigido condiciones de ejemplaridad en los espacios y el funcionamiento, al disponer de personal preparado y suficiente, la participación de los residentes en la vida comunitaria, su libertad de movimientos y de decisión, acompañado de unas ineficaces medidas inspectoras del departamento correspondiente. Ante una contingencia como la actual hemos visto que las personas han quedado en un segundo plano, de casi abandono, aunque hay buenas excepciones que no se pueden despreciar.


6. Y ahora imagina que tuvieras que hacer una radiografía del sistema de valores que dominan el momento actual ¿Como los definirías? ¿Cuáles crees que son los valores que deberíamos impulsar para avanzar hacia una sociedad más humana y sostenible?

Las políticas públicas y los servicios de bienestar públicos y privados, y también las organizaciones sociales sin ánimo de lucro, deben asumir cambios radicales en la manera de hacer.

Más democracia que significa revisar valores que lleven a una mayor consideración de las personas y grupos. Cambiar para construir nuevas realidades centradas en la ética del cuidado y el humanismo, que comporte más participación, más compromiso de la comunidad a través de redes fraternas y de búsqueda de respuestas y de creación de riqueza económica en el seno de la propia comunidad. Consumir lo que está cerca, eliminar intermediarios, redistribuir, aprender a cooperar por el bien común.

La democracia radical con valores éticos radicales debe liderar desde la base y hacerla tan fuerte que disminuía, en lo posible, el afán individualista, de negocios sin alma que atienden solo a la ganancia económica y no a las necesidades de la población que es empujada a consumir ad infinitum y también colaborar con corresponsabilidad en la esfera política y social cada vez más ancha ¿Es una utopía? No. Hay muchas voces que claman por un nuevo relato. Que están en un nuevo debate. Aprovechemos la crisis para convertir el dolor en esperanza, y en el crecimiento de las personas, para hacer un muro de valores indestructible que pueda doblar el egoísmo individualista creando una nueva cadena de riqueza basada en valores humanos, ambientales y de dignidad social.


7. Por último, en tres palabras ¿qué significa para ti incorporar la ética en la toma de decisiones?

Incorporar la ética radical no está tanto en el significado del concepto, sino en el proceso que conlleva. Creo en los beneficios éticos que implican pensar en el bien común, desde que se crea un nuevo producto hasta su eliminación, desde que se aprueba una ley y seguir su impacto, desde que se presta un servicio a las personas y comprobar los beneficios. También afecta a las organizaciones sociales, en ocasiones más centradas en subsistir que en el beneficio de sus acciones.

Debo decir para terminar que la ética en la que pienso y en la que me inspiro es aquella que proviene del humanismo cristiano, una ética que entronca con muchas otras éticas, donde la persona y la comunidad se convierte en el centro y referencia de cualquier pensamiento y acción.